Por PL
Santiago de Cuba, 7 ene.— Las rutas turísticas que se alistan hoy en los predios del Paisaje Arqueológico de los primeros cafetales del Suroriente cubano posibilitarán a los visitantes el descubrimiento de un entorno que es Patrimonio de la Humanidad.
Fuentes de la Casa Dranguet, Centro de Interpretación y Divulgación del Patrimonio Cultural Cafetalero, explicaron que uno de esos senderos proyectados comunicará mediante unos 25 kilómetros a los distritos uno y dos, pertenecientes a la Gran Piedra y a la antigua hacienda Fraternidad.
Significativos valores paisajísticos, naturales, históricos y culturales atesoran estos ámbitos campestres, adonde arribaron colonos franceses con sus consiguientes dotaciones de esclavos a raíz del estallido de la Revolución en Haití entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX.
Esos caminos develarán a los turistas una notable diversidad biológica y el arraigo de tradiciones y costumbres seculares en esas comunidades rurales, beneficiadas con el proyecto internacional Los Caminos del Café, que auspician la Fundación Malongo, la Unión Europea y la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC).
Una de las primicias en esos asombros será la del legado funerario en esas añejas plantaciones e indicios arqueológicos asociados al desarrollo del cultivo y el aprovechamiento industrial del grano en las montañas.
Localizados entre esta provincia oriental y la de Guantánamo, son 171 los antiguos emporios agrícolas declarados como Patrimonio Mundial y la OCC aplica un plan de manejo integrado y de gestión de ese paisaje que está organizado en los dos circuitos.
El primero, correspondiente a la Gran Piedra, abarca los cafetales La Idalia, La Isabelica, La Gran Sofía, Las Mercedes y La Siberia, mientras que el segundo, el de Fraternidad, incluye el de ese nombre y los de San Felipe, San Juan de Escocia, San Luis de Jacas y Santa
Paulina.
El auge del senderismo fortalecerá la concepción de turismo sostenible en el aprovechamiento de estos tesoros, en la cual se inserta el Parque eco-arqueológico que se construye en Fraternidad, ubicada en la zona de Ramón de Las Yaguas, cercana a los límites entre esta provincia y la de Guantánamo.
Plaza de la revolución
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domingo, 7 de enero de 2018
jueves, 29 de octubre de 2015
Octubre, entre los senderos de la memoria
Por Dairon O. Caballero Heredia
Palma Soriano, Santiago de Cuba, 29 oct.— Octubre es uno de esos meses que antes del 59, vio emerger parte de las dosis de grandeza de una Revolución con sus venas abiertas.
Palma Soriano, Santiago de Cuba, 29 oct.— Octubre es uno de esos meses que antes del 59, vio emerger parte de las dosis de grandeza de una Revolución con sus venas abiertas.
Octubre escuchó los primeros gritos
libertarios de una Cuba entre cadenas. Aún conserva las memorias de
emancipación del poblado de Yara. Se hizo machete con el arrojo del
Ejercito Mambí en Pinos de Baire y en la toma de Bayamo. Se hizo también
Constitución en la Yaya, la última de la república en armas.
Vio inmortalizarse a hombres de patria o muerte, a esos que como Céspedes, Abel, José Antonio, el Che, Camilo, Mella, Aracelio Iglesias, Sabino Pupo aún viven allí en la continuidad de un sueño, en los que están prestos a luchar.
Por eso también resulta difícil olvidar fechas como el 16 de octubre de MIL 953, cuando el alma rebelde de Santiago de Cuba volvía a estremecerse. Fidel Castro convirtió en verbo al apóstol, cada vez más vivo en el año de su centenario.
De acusado en acusador dio vida a la Historia me Absolverá. Quebrantó así el silencio ante una verdad amordazada.
En el juicio, reconocido como el más trascendental de la historia republicana, las páginas de este alegato de autodefensa más que una denuncia indicaron la ruta hacia la dignidad plena del hombre. De ahí, que entre valentía y voluntades, naciera el triunfo, naciera ese sueño de una República para el bien de todos.
Sin duda, octubre fue uno de esos meses testigos de tareas de grandes; que sintió los cañones de futuro de esos hombres que nunca cabrán en su tumba, porque la inmensidad de una obra es imposible disimularla bajo tierra.
Octubre, mes del primer amanecer revolucionario, mes de nuestra cultura nacional que para orgullo nuestro, lleva el sello de una patria orgullosa.
Vio inmortalizarse a hombres de patria o muerte, a esos que como Céspedes, Abel, José Antonio, el Che, Camilo, Mella, Aracelio Iglesias, Sabino Pupo aún viven allí en la continuidad de un sueño, en los que están prestos a luchar.
Por eso también resulta difícil olvidar fechas como el 16 de octubre de MIL 953, cuando el alma rebelde de Santiago de Cuba volvía a estremecerse. Fidel Castro convirtió en verbo al apóstol, cada vez más vivo en el año de su centenario.
De acusado en acusador dio vida a la Historia me Absolverá. Quebrantó así el silencio ante una verdad amordazada.
En el juicio, reconocido como el más trascendental de la historia republicana, las páginas de este alegato de autodefensa más que una denuncia indicaron la ruta hacia la dignidad plena del hombre. De ahí, que entre valentía y voluntades, naciera el triunfo, naciera ese sueño de una República para el bien de todos.
Sin duda, octubre fue uno de esos meses testigos de tareas de grandes; que sintió los cañones de futuro de esos hombres que nunca cabrán en su tumba, porque la inmensidad de una obra es imposible disimularla bajo tierra.
Octubre, mes del primer amanecer revolucionario, mes de nuestra cultura nacional que para orgullo nuestro, lleva el sello de una patria orgullosa.
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