Plaza de la revolución

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miércoles, 27 de marzo de 2019

Presentan libro sobre Emilio Bacardí, de historiadora Olga Portuondo

Por Marlene Montoya Maza

Santiago de Cuba, 27 mar.— El libro Emilio Bacardí Moreau. De apasionado humanismo cubano, con dos tomos y de la autoría de Olga Portuondo Zúñiga, Historiadora de la Ciudad de Santiago de Cuba, fue presentado en el museo que lleva el nombre de ese patriota e intelectual.
  
Investigadores, historiadores y otros tendrán en lo adelante un valioso material, a partir del minucioso estudio biográfico de esa figura que mucho hizo por la urbe oriental, sobre todo en el campo de las letras y el conocimiento.
  
La Doctora María Teresa Fleitas, profesora de la Universidad de Oriente, en la presentación destacó el ideario político de Bacardí, por el cual llegó a ser deportado a las Islas de Chafarinas, pertenecientes a España.
   
De los duros momentos y condiciones precarias vividos en la prisión narró en cartas a su esposa Elvira Cape, de manera estremecedora, sentimientos que trasmitió con firmeza de carácter y patriotismo, acotó.
  
También se refirió al intenso quehacer artístico y literario y puso como ejemplos la Junta Heredia que fundó y las Crónicas de Santiago de Cuba escritas por él.
  
El libro profundiza en su labor a favor de la cultura santiaguera al fundar el primer museo-biblioteca de carácter público abierto en el país, la Academia de Bellas Artes e instaurar la Fiesta de la Bandera, a medianoche del 31 de diciembre, tradición mantenida desde 1901 hasta hoy.
  
Relata, además, sus gestiones como alcalde de la ciudad, con múltiples beneficios para su población, al tiempo que se preocupó por rescatar sitios históricos y preservar la memoria de héroes y mártires.
  
Igualmente recoge sus viajes al extranjero a Francia, España y Egipto y las gestiones realizadas para traer al museo, del último país, las momias que atesora la institución.
   
En el capítulo "Genio y figura de un intelectual cubano" la autora lo dedica relatar su obra literaria y el proceso de redacción y publicación de las novelas "Doña Guiomar”, “Vía crucis” y “Filigrana”, piezas de teatro, cuentos y otros escritos.
   
Reseña lo ocurrido en la urbe al conocerse su muerte el 28 de agosto de 1922 y la manifestación de dolor que acompañó el cortejo fúnebre hasta el cementerio Santa Ifigenia.
  
Doctora en Ciencias Históricas, Olga Portuondo (Camaguey, 1944) ha merecido los Premios Nacionales de  Historia (2005), de Investigación (2006) y el de Ciencias Sociales y Humanísticas (2010), entre otros muchos reconocimientos por su amor a la investigación y el poder de escrudiñar en archivos, dentro y fuera del país, para llevar a feliz término interesantes libros.

martes, 15 de diciembre de 2015

Olga Portuondo: Maestra de Juventudes


Olga Portuondo: Maestra de JuventudesLa distinción Maestro de Juventudes de la Asociación Hermanos Saiz fue otorgada a la Doctora Olga Portuondo, historiadora de la ciudad de Santiago y Premio Nacional de Ciencias Sociales.

Por Dayron Chang Arrznz

Santiago de Cuba, 15 dic.— Algún descubrimiento inesperado nos sorprende siempre en casa de Olga Portuondo. Nuestra más reciente visita nos acercó a un estudio por publicar sobre la participación de Cuba en los procesos anexionistas perpetrados en República Dominicana. Es una vida consagrada a la investigación historiográfica que siempre consigue tiempo para compartir enseñanzas.

La juventud necesita de  ejemplos cercanos que les permitan saber que solo con el esfuerzo diario se conquista el respeto de su comunidad, así afirma la educadora que se desempeña entre otras funciones como Historiadora de la ciudad. “Cada joven debe estar consciente de que la vida no es fácil, hay trabajos azarosos, pero al final tendrán una recompensa entre sus condiscípulos, o personas que le rodean”

Para lograr tal meta, la acuciosa profesora de la Universidad de Oriente sostiene que la juventud, entre otras cosas, “necesita recibir una historia con mucha más pasión.” Al final la responsabilidad, reafirma de manera autocritica, es de

los profesores. “Somos nosotros quienes formamos a las nuevas generaciones y es por ello que debemos ganar en profundidad y conocimiento para transmitir los hechos con un matiz analítico”

Olga concibe la historia como una asignatura que implica el sentimiento de patria. Solo desde esa perspectiva puede transmitirse. “No podemos ir por el mundo sin una identidad y esa corresponde a todo lo que constituye nuestra cultura”

Igualmente siente que cuando se va por el mundo además de ser cubano “se es santiaguero, camagüeyano, habanero; eso es un sello que forma parte de la personalidad. En el plano intelectual dicha diversidad es significativa pues sustenta la riqueza de nuestra cultura. Ese sentido patriótico y de unidad comienza en las regiones y en las memorias de cada una de esas regiones”

Destellos de juventud

En esas conversaciones donde se hilvanan épocas distantes, supe por azar que la Premio Nacional de Ciencias Sociales conoció en su etapa de adolescente a Frank País. Para contármelo me guía fuera de su estudio ahogado en libros con la intención de mostrarme desde el portal de la casa, el sitio cercano que visitaba el líder clandestino y en el cual se reunía con algunos amigos para planear la Revolución.

Me bastó como periodista ese instante de evocación para extraerle esos destellos de juventud que a veces la investigadora prefiere no recordar. Considera “fue una época compleja y hasta traumática”.

Olga vivió los entusiasmos pero también los sobresaltos de aquel levantamiento armado de Santiago de Cuba el 30 de noviembre de 1956. “Salía de la escuela, era aún pequeña y no imaginaba qué podía representar todo lo sucedido. Solo sé que eran situaciones convulsas y estresantes. Vivo aún muy cerca del otrora Cuartel Moncada. Escuchar los tiros el 26 de julio de 1953 también cambiaron mi existencia”

Aquellos escenarios bien pudieran ser descritos por cualquier joven de mi generación, considera la historiadora. Pero de todo ello algo aún le sobrecoge el espíritu. El asesinato el 27 de junio de 1957 del líder clandestino Omar Giro. Olga tenía solo 11 años cuando vio desangrarse a aquel mártir.

La historiadora me saca de la casa como si no le bastara contarlo desde su portal. Se apoya en mi juventud para atravesar la calle. Pareciera superar la frustración o la impotencia adolescente de quien no pudo ejecutar nada ante la masacre cometida por el ejército batistiano.

Con todo grado de exactitud dibuja la escena: la persecución del chivato y los esbirros, los tiros, el grito benefactor de una mujer valiente desde su balcón, el lugar preciso de la caída, el alboroto posterior de la guardia. La Portuondo confiesa haber vivido algunos años con aquel trauma infantil ya descartado, pero su mirada fija al piso, revela una huella que le marca. “Hoy es una experiencia que evoco para motivar en los jóvenes el sentido de identidad hacia los suyos,” reafirma la escritora de incontables libros sobre la cultura popular cubana.

Una carcajada, casi intima, reservada para aquellos que hurgan en el lado más humano de la autora responde a la pregunta de este periodista interesado en imaginar otros matices de la juventud de Olga Portuondo. La respuesta sorprende, y transita desde la picardía hasta el compromiso. 

“De joven hice lo que todo joven le tocaba hacer en ese momento. Una de las que me siento orgullosa es haber comenzado a impartir docencia en la Universidad por una necesidad de la revolución. Aún no me había graduado”.

Comienza entonces la mujer sobria y reservada a imaginar sus días de trabajo voluntario, defensa, carnavales; sus años de estudios hasta las madrugadas y hasta los temas musicales que movieron su juventud.

Recorrer cada rincón de su casa es casi recorrer su vida. Conocer de sus viajes, amigos, presenciar entre cuadros, dedicatorias, fotos y diplomas sus recuerdos. Innumerables premios, o libros validan su hacer durante más de 50 años como profesora de la Universidad de Oriente.

La historiadora considera que para privilegio personal algunos estudiantes “se han llevado un pedacito de mi existencia y conocimiento. Eso me ha permitido conocer y formar a muchos jóvenes. Yo diría que la mayoría me han enseñado mucho más a mí,” expresa Olga con la modestia de quien recibe hoy el premio Maestro de Juventudes.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Prestigia Olga Portuondo Zúñiga, edición 24 de la Feria del Libro en la Habana


Prestigia Olga Portuondo Zúñiga, edición 24 de la Feria del Libro en la HabanaPor Esperanza Castellanos Cabrejas

Santiago de Cuba, 11 feb.— Alrededor de 10 títulos de autores santiagueros se estarán presentando desde este 12 hasta el 22 de febrero en la capital del país, en la edición 24 de la Feria Internacional de Libro.

La Doctora Olga Portuondo Zúñiga, Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2010, y autora de varios libros que recogen la historia de Santiago de Cuba, comentó para nuestro sitio digital: "Tenemos previsto la presentación de varios libros a cargo de un colectivo de historiadores y periodistas santiagueros.  Algunos de los títulos que más sobresalen, forman parte de una serie de ensayos y compilaciones que he venido realizando desde hace algún tiempo"

"Entre las propuestas para la Feria del Libro este año se encuentran: Pensar y existir en cubano, Caribe, raza e identidad, publicado por Ediciones Unión y Una derrota británica en Cuba y Francia y Haití en la cultura cubana. Estos libros son un acercamiento a la historia local de nuestra provincia. Hechos significativos ocurridos en Santiago de Cuba resultan desconocidos por el pueblo santiaguero, marcan el interés en estas publicaciones", agregó Olga Portuondo.

También acotó, "Otros autores santiagueros, también tendrán su participación en esta 24 edición de la Feria del libro con sugerencias literarias muy interesantes. Es el caso del periodista y escritor Manuel Pérez y Ramírez que presentará un libro que cuenta con 2 tomos y publicado por Letras Cubanas, acerca de la primera mitad del siglo 19 y es un homenaje al periodismo santiaguero"

Como parte de los festejos por el aniversario 500 de la fundación de la séptima villa, Ediciones Santiago también se hace eco de nuevas publicaciones dedicadas a la ciudad de Santiago de Cuba.

Dar a conocer importantes sucesos de la historia de Santiago de Cuba es el principal objetivo de estas propuestas literarias que nos acercan también a la cultura popular de esta oriental provincia.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Nuevos títulos de Olga Portuondo en Feria del Libro de 2015


Nuevos títulos de Olga Portuondo en Feria del Libro de 2015Por Dayron Chang Arranz                                 

Más de treinta títulos avalan el devenir de la Doctora Olga Portuondo, Premio Nacional de Ciencias Sociales. Su constante quehacer como Historiadora de Santiago de Cuba refleja un vínculo que trasciende los avatares de la profesión.

Santiago de Cuba, 5 sep.— Entre tantos textos y misterios ya develados pareciera imposible hallar una nueva historia por contar. Pero Olga Portuondo es de las que siempre desentierra esas confesiones que se reserva cualquier ciudad.
Retrotraernos al pasado durante la edición de la Feria Internacional del Libro 2015 es de esas intenciones que devuelven a la Historiadora los ánimos para reponer diez de sus mejores títulos.
A ella se dedicará esta fiesta literaria y a través de ella también se profundizará en las intimidades del Santiago de Cuba que con sus textos a diario se puede visualizar.

Periodista:   Una mujer nacida en Camagüey, con arraigadas costumbres de esa tierra, con una educación como la que le dio su madre a veces asentada en tradiciones diferentes a las del santiaguero ¿cómo devino en una enardecida guardiana de Santiago de Cuba?

Historiadora:  La mayor parte de mi vida la pasé en esta ciudad. A pesar de que mi madre me enseñó elementos de su cocina y el voceo de aquella tierra que también me acoge como una hija, indudablemente hay un vínculo muy estrecho pues provengo de una familia santiaguera antigua y numerosa. Estudié en el colegio Juan Bautista Sagarra con una educación patriótica excelente y luego en la Universidad de Oriente. En mi época de juventud salía a los carnavales e incluso participaba en la organización de las verbenas, las descargas. Todo ello me fue uniendo a la ciudad de Santiago de Cuba.

Periodista:   Transcurrido el tiempo imagino son muchas las santiaguerías que ya debe tener incorporadas Olga en su forma de ser, de ver el mundo. ¿cuánto de Santiago cohabita en usted y con cuáles de esas cosas se identifica más?

Historiadora:  Si hay algo que en la sicología del santiaguero siempre está presente aunque nunca se percata es la montaña. Eso es algo que siempre he apreciado mucho. Somos un valle, que tiene la  característica de estar en un lugar de terraza. Donde quiera nos topamos con las dificultades de subir y bajar las lomas. (Sonríe con un gesto de fatiga)

Hay otra cosa que en el plano espiritual es muy grande y muy atractivo para cualquiera y sobre todo para un historiador. En ello radica una de mis motivaciones mayores y es el hecho de la riqueza histórica de Santiago de Cuba, prácticamente desde su fundación. A mis contemporáneos y a mí nos motivaba cómo Santiago de Cuba.  inicialmente llegó a ser capital y después capital de la región oriental. Por otro lado nos mortificaba la inexistencia de muchos de los hechos tan trascendentales de su historia en la historiografía nacional. Ahí encontré un camino creo que riquísimo que la vida no me va a dar para agotarlo todo. Aun así me satisface saber que ahí tenemos muchos alumnos que lo han seguido, estudiando no solo a Santiago de Cuba. Por ejemplo en la década del 50 nosotros desde esta ciudad tratamos de argumentar el por qué estallaban siempre las revoluciones en esta zona de la geografía. Solo con la confluencia de historiadores de todos los territorios orientales, formados posteriormente, pudimos llegar a determinar con más certeza por qué era en Oriente y no en el centro o en el occidente del país que acontecía esta particularidad.

Periodista:  En ocasiones suele aislarse a estudiosos, catedráticos e intelectuales como usted del ambiente popular. Algunos estigmas suelen imaginarlos solo entre libros y no en los barrios hurgando en lo más simple de la cotidianidad ¿cuánto de esa cultura popular coexiste en Olga?

Historiadora:  Es imposible desligarse de lo popular en Santiago de Cuba porque eso como que se viene arriba continuamente. Hay una relación estrecha entre todas las personas que favorece ese vínculo con lo popular y desde luego hubo una generación de estudiosos de la historia que estuvimos nucleados durante los años 70 y 80 y que realmente nos llamó la atención precisamente esa cultura.

Nosotros tenemos la trova, el bolero, pero además los carnavales donde siempre no solo se manifestaban las personas que surgen del pueblo, sino incluso todas las clases sociales, todos los estamentos se vinculan en ese momento. La fundación de la Casa del Caribe fue otro de los hechos que permitió expresar a través de una revista, a través de los encuentros del Festival del Caribe ese sentido de la cultura popular que creo tiene su mejor expresión en alguien como Joel James, fallecido desafortunadamente todavía a plenitud de sus condiciones intelectuales.

Olga PortuondoPersonas como yo siempre hemos tenido eso presente y lo hemos expresado en nuestros textos. A veces cuando encuentro algún documento que para mí es interesante -quizás para otra persona no llamaría la atención- pero para mí que tengo ese vínculo con lo popular me nutre pues he escrito por ejemplo sobre el vodú, o sobre algún cimarrón del siglo XVII. Son cosas que tomo en cuenta. Hace un tiempo atrás las Congas de Los Hoyos y San Agustín me realizaron un reconocimiento y se debió al libro sobre la Virgen de la Caridad, un culto popular que está muy presente en la cultura de nuestra nación.

Periodista:  ¿Cómo se concretaría entonces esos rasgos de la cultura popular en la Olga madre, la Olga mujer, o en aquella Olga que hace unos dulces exquisitos y divide su tiempo en las labores investigativas junto a las tareas de la cocina?

Historiadora:  (Sonríe) Ahora mismo te estoy dando la entrevista y estoy haciendo una mermelada de guayaba que te va a demostrar lo que me preguntas. Después del Triunfo de la Revolución las historiadoras salieron a la luz para expresar su manera de ver la historia y sobre todo la Historia de Cuba. Las que somos historiadoras y nos conocemos, hacemos lo mismo. Somos madres, hacemos las labores domésticas y al mismo tiempo escribimos. Una cosa no impide la otra. Creo que al contrario. Es el contacto con lo humano, es el vivir todos los días, y es una manera que encuentra la mujer de asumir, interpretar y expresar la historia.

Periodista:  Para una mujer que conoce y aún tiene la agudeza de interpretar y vislumbrar la historia de Santiago de Cuba. Para alguien que sabe los disímiles caminos que ha recorrido la urbe en medio milenio de fundada. ¿Qué quisiera mantener de Santiago de Cuba.  y qué quisiera cambiar?

Historiadora:  Nosotros aspiramos como todos al progreso y hay muchos planes de transformación para el mejoramiento de la ciudad. Yo estoy a favor de esos cambios que perfeccionen y hagan de ella una urbe mucho más cosmopolita. Sobre todo sus vínculos con el plano exterior, el empleo del puerto, el renacer de la Alameda y el crecimiento de la ciudad que por fuerza tiene que ocurrir. Hay también algunos elementos de servicios públicos que tienen que estar al paso del crecimiento de la ciudad porque a veces no ha existido esa correlación. Incluso en las maneras de diversión del propio carnaval tienen que suscitarse cambios en la medida que la ciudad crece y que existe una cultura de mayor envergadura, más profunda y amplia.

Periodista:  Esta edición del 2015 se le dedica la Feria Internacional del Libro. Con más de 30 libros publicados imagino sea difícil escoger entre aquellos que quisiera desempolvar…

Historiadora:  Me estoy preparando para ello. Hay algunos libros en reedición y diversas compilaciones que ya me han pedido. Letras Cubanas me va a publicar el libro Manuel María Pérez y Ramírez: polígrafo cubano. Es una investigación que me gusta porque este hombre dedicó toda su vida a Santiago de Cuba. Un hombre que consagró sus 80 años de vida a educar y a profundizar en la espiritualidad del santiaguero durante la segunda mitad del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX y del cual se conoce muy poco. En sus textos se explica la presencia hispana, aborigen y africana, pero también los elementos franceses y haitianos que dan cierta peculiaridad al santiaguero en la manera de hablar, de comportarse.

También estoy preparando Esclavos y libres de color que es un libro que la gente no lo conoce con ese nombre, sino con El negro del sombrero; otro de Nicolás Llose de Rivera y estamos pensando Una derrota británica en Cuba.

Recientemente acabamos de publicar un manual que se llama Misericordia y que ha tenido muy buena acogida. Misericordia es la manera en que todos los santiagueros se expresan cuando tiembla. Se trata de cómo ha vivido esta colectividad los terremotos desde el siglo XVI hasta el 2011, aunque también nos referimos a lo ocurrido con el ciclón Sandy. Es una manera de significar la resistencia del santiaguero ante cualquier tipo de eventualidades. Hablamos de todos los desastres, incluso la ocupación norteamericana en 1898 y cómo vivió la ciudad esto.

Periodista:  Son muchos los elementos que conforman el linaje de esta ciudad ¿podría delimitarse a Santiago de Cuba en una definición?

Historiadora: Una de las cosas que se exalta en el santiaguero es su capacidad de recuperación y de resistencia. La ciudad ha sufrido durante años diversos acontecimientos que ha sabido superar. Creo que la manera de expresarse el santiaguero es muy del Caribe, alegre, con la virtud de expresar las cosas que lo disgustan a través de la música o de la broma, del choteo. No quiere decir que todo sea positivo. El santiaguero debe ganar en responsabilidad y eso puede adquirirlo con educación y con mejores comportamientos en las relaciones humanas que deben ser mejor sociabilizadas.

Periodista: Antes de que finalmente Olga me de a probar esa mermelada que se está cocinando. ¿Se ha imaginado en otro lugar?

Historiadora: Me gusta estar aquí. Solo el trabajo en otros archivos y las bibliotecas es lo único que me saca de Santiago de Cuba. He dedico toda mi vida a investigar y a escribir sobre ella. Me ha tomado años escribir un libro. A veces tengo que salir a buscar información no solamente en La Habana sino en bibliotecas españolas en las cuales no dejo de deslumbrarme ante las maravillas que encuentro de la historia santiaguera y del oriente. Pero siempre vuelvo. Creo que ya no me es fácil dejar la ciudad. No solo por el marco de la naturaleza y del ambiente urbano sino también por ese ambiente humano, tan importante para las personas. (Me toma por el brazo) Y basta ya de preguntas. Vamos hasta la cocina, como buenos santiagueros, para que pruebes mi mermelada y compruebes si soy o no soy de aquí.