Plaza de la revolución

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martes, 15 de agosto de 2017

Mujer santiaguera desempeña oficio no tradicional

Texto y Foto Bárbara Aroche Cuadro

Santiago de Cuba, 15 ago.— El alcance del empoderamiento de la mujer cubana dejó de ser una quimera para convertirse en algo real y cotidiano.

En el municipio de Contramaestre vive Vilmaris Miranda Osoria, única mujer chofer de taxi de la provincia Santiago de Cuba que al realizar este oficio no tradicional se convierte en una expresión concreta de las conquistas alcanzadas a cincuenta y siete años de creada la Federación de Mujeres Cubanas en interés de empoderar a las féminas dentro de la sociedad.

En el municipio santiaguero de Contramaestre ella es símbolo de la prestación de servicio de transportación de pasajeros, va y viene por las carreteras contribuyendo con su esfuerzo a resolver problemas que aquejan a la población.
Vilmaris considera que uno de los momentos de mayor satisfacción en su vida laboral es cuando recoge a pacientes que reciben la hemodiálisis desde diferentes centros hospitalarios.

Por ello el proceso de empoderamiento no solo dio la oportunidad a la mujer cubana para realizar labores como esta, sino que desarrolla el humanismo como un rasgo distintivo de las féminas cubanas después del triunfo de la Revolución.

A sus 63 años, la China como cariñosamente la llaman, considera que no debe ser la única mujer de la provincia santiaguera que realice este tipo de labor. Por ello, exhorta a otras féminas a seguir su ejemplo, lo que asegura la continuidad a un oficio no tradicional pero no imposible.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Oficio con arte y pasión


Oficio con arte y pasiónPor Coral Vázquez Peña

Santiago de Cuba, 29 dic.— En esta época del año en que se visitan las amistades, las familias comparten con más frecuencia y en que muchos disfrutan de unas merecidas vacaciones, uno recuerda a personas que hace tiempo no ve.

Y en este punto hago un alto, pues acude a mi mente Miguel Fuentes Quiala, quizás un nombre desconocido para muchos y muy querido para otros pero fue hace un tiempo el barbero de más edad que vivía en Santiago de Cuba.

Conversar con él era como leer un libro de historia o vivir una película porque según me narran sus clientes era tan ducho en su oficio como en la oratoria.

Recuerdo que en un diálogo con él decía que diciembre no era un mes más para los barberos y las barberas, los peluqueros y las peluqueras, por lo menos en Cuba.

“Pues con las festividades de fin e inicio de año, quienes pertenecían al gremio rendían homenaje a Juan Evangelista Ramos, el hombre que valiéndose de su labor e influencia en un representante de la cámara logró que desde 1946 se creara la caja de retiro”, evocaba siempre Miguel.

Lo cierto es que la historia de este oficio es tan añeja como la sociedad misma y el servicio que prestan resulta, yo diría que muy necesario para la vida y la espiritualidad de las personas.

Cuentan que hace unos cuantos siglos existía una peculiar profesión que era la de cirujano- barbero, cuya labor era desemejante pues igual cortaban la barba y el pelo que hacían sangrías, extraían muelas o blanqueaban los dientes.

Dicen que el oficio surgió por las disputas de los gremios de cirujanos y barberos, ya que los primeros eran gente con estudios, y que los segundos aunque cobran más,

eran más solicitados por la diversidad de servicios que prestaban, y muchos contaban con la confianza de nobles a los que prestaban sus servicios y que no creían demasiado en la medicina de la época.

Quienes se desempeñan en estos menesteres se compenetran tanto con quien recibe los beneficios que casi llegan a formar parte de una familia, por lo menos a mí me sucede y si no que lo diga el estilista Rubén Alejandro, Olga su progenitora o sus hermanas y sobrinos. 

Lo mismo podría decir de Zenón Vizarro que armado con tijeras y secadores difícil encontrar a una santiaguera que no se haya sentido deslumbrada por esos peinados y cortes que han marcado el estilo de cada época en Santiago de Cuba y en la mayor de Las Antillas.

Por eso vaya la felicitación a estos profesionales de la belleza a la vez que sus más fieles guardianes que se esmeran en demostrar los primores que atesoran en la profesión y que día a día se esfuerzan por su elevación con habilidad, destreza creatividad, gusto, conocimiento y estética.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Un oficio que endulza el alma


Por Bárbara Aroche Cuadro
 
En Cuba el cultivo de la caña de azúcar ha constituido desde hace mucho tiempo una fuente generadora de empleo para los hombres y mujeres del campo. Con el triunfo de la Revolución aparece la necesidad de fortalecer la gestión económica del país e impulsar las labores agrícolas en particular las referidas a la realización de las zafras azucareras, por su importancia para la economía cubana, las mismas contribuyeron desde las movilizaciones masivas a educar al pueblo en el principio de  unidad y firmeza.

Con el tiempo el desarrollo de la sociedad creo las condiciones que propiciaron nuevas concepciones en los roles laborales y es así como comienzan a dedicarse a los trabajos de corte de caña las primeras mujeres cubanas.

Un ejemplo de dedicación a esta importante labor poco usual para las féminas es la machetera Bárbara Durades Miclin, quien vive orgullosa de desempeñar este oficio. Ella es trabajadora de la Cooperativa de Producción Agropecuaria Sabino Pupo, del municipio Dos Caminos de San Luís en la provincia Santiago de Cuba.

Bárbara comentó a Tvsantiago que en tiempo de zafra hace zafra, y que terminó recientemente su zafra número 19 y le queda el orgullo de haber sido Vanguardia Nacional por 16 años consecutivos, pero se imagina que ratificará esta alta condición este año, por ser seleccionada a nivel provincial, mérito que la enorgullece como una nueva Mariana de estos tiempos.

Para ella este tipo de trabajo es como otros: gastronómica, dirigente, bailarina, maestra todo está ponerle amor y dedicación al trabajo que realiza. A sus 50 años dice sentirse dispuesta a continuar realizando las zafras que sean necesarias ya que posee una familia integrada por su esposo,  cinco hijos y dos nietos, además de sus vecinos que la apoyan en todo lo que necesita.

Más adelante señaló: "Cuando empecé existían pocas mujeres en el corte pero según pasaron los años aumentó la presencia de las féminas en el cañaveral de lo cual me siento muy orgullosa. Me siento feliz de ser lo que soy, una machetera que contribuye con la economía de su país"