Plaza de la revolución

Plaza de la revolución
Plaza de la revolución
Mostrando entradas con la etiqueta dignidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dignidad. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de agosto de 2016

General Quintín Bandera, ejemplo de dignidad y rebeldía

Por Margarita Piedra Cesar

Santiago de Cuba, 22 ago.— Terminada la lucha por la independencia de Cuba y fiel a la causa que lo llevó por tres guerras a la manigua, el General Quintín Bandera se opuso a la política del gobierno de la recién estrenada república de entregar la Isla a los Estados Unidos como se venía haciendo desde 1902.

Por esa causa, Quintín volvió a la manigua en 1906 para combatir al gobierno sumiso y entreguista de Tomás Estrada Palma, quien había traicionado los ideales de la Revolución Martiana por los cuales se derramó tanta sangre y se hicieron tantos sacrificios.

Engañado y traicionado el 22 de agosto de 1906 el insigne patrita fue vilmente asesinado en La Habana por agentes del gobierno de Estrada Palma, hecho que conmocionó a los cubanos de entonces, que de diversas formas manifestaron su protesta por el crimen cometido contra el veterano mambí.

Quintín Bandera no contaba con la simpatía de los intervencionistas norteamericanos que lo habían calificado de “mambí difícil y peligroso” por la sencilla razón de oponerse al dominio de los yanquis en Cuba y mantener estrechas relaciones con obreros, sindicalistas, anarquistas y socialistas.

Quintín Banderas había nacido en Santiago de Cuba el 30 de octubre de 1834, pero desarrollo su infancia en la villa de El Cobre, donde trabajó como carbonero y aprendió albañilería, oficio que practicaría siempre.

Tan pronto conoció el alzamiento de Céspedes, en la Demajagua, Quintín se unió a la lucha por la independencia. Su mayor orgullo era haber compartido con su compadre Antonio Maceo la gloriosa protesta de Baraguá y después en el 1895, haber realizado la invasión de Oriente a Occidente como jefe del cuerpo de infantería, considerado la mejor arma del Ejército Libertador.

Hoy 22 de agosto, 110 después de su vil asesinato, la patria recuerda con orgullo a Quintín Bandera, un patriota que supo llevar hasta las últimas consecuencias los principios de la Revolución Martiana.

miércoles, 6 de julio de 2016

Raúl Roa, nuestro Canciller de la Dignidad


Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 6 jul.— No cabe la menor duda de que en los nuevos momentos por los que pasan las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, mucho ha tenido que ver el papel desempeñado por la diplomacia de la pequeña isla caribeña, que durante más de 55 años libró cruciales batallas para evitar el aislamiento de nuestro país internacionalmente, como pretendieron las autoridades norteamericanas desde el mismo triunfo de la Revolución en 1959.

Y en ese sentido, es bueno recordar a Raúl Roa García, que con su intachable conducta en defensa de la revolución cubana fue llamado con toda justicia el Canciller de la Dignidad, quien falleciera en una fecha como la de hoy, 6 de julio, pero de 1982, a la edad de 75 años, cuando se desempeñaba como Vicepresidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Nacido en 1907, Roa García se doctoró en Derecho Civil y Público en la Universidad de La Habana, donde en sus tiempos estudiantiles fue fundador del Directorio Revolucionario y el Ala Izquierda Estudiantil. En 1935, siendo profesor del Alma Mater Habanera, fue obligado a exiliarse por la primera dictadura de Fulgencio Batista, corriendo igual suerte después del 10 de marzo de 1952 tras haber regresado al país.

Al triunfo de la Revolución, Raúl Roa fue designado como Embajador de nuestro país ante la Organización de Estados Americanos, hasta el 11 de julio de 1959, en que a propuesta del Comandante en Jefe Fidel Castro se le nombró Ministro de Relaciones Exteriores, convirtiéndose en Canciller de la Revolución Cubana, en los momentos en que Estados Unidos, utilizando precisamente a la OEA quería aislar a Cuba del resto de la comunidad latinoamericana.

La más importante batalla en ese sentido la libró Roa en la Sexta Reunión de Cancilleres de la OEA, que se desarrolló entre el 23 y 29 de agosto de 1960, en San José Costa Rica, con el claro propósito norteamericano de expulsar a Cuba de la organización regional.

En esa ocasión, al abandonar la reunión Roa manifestó: “Los gobiernos latinoamericanos han dejado a Cuba sola. Me voy con mi pueblo y con  mi pueblo se van también los pueblos de nuestra América”, por lo cual se ganó el apelativo de Canciller de la Dignidad.
Como representante de Cuba le tocó a Raúl Roa García librar también importantes batallas diplomáticas en la Asamblea General de la ONU donde denunció cotidianamente las agresiones de Estados Unidos contra nuestro país incluyendo la de Playa Girón y la Crisis de Octubre.

En 1976, al constituirse la Asamblea Nacional del Poder Popular Roa fue nombrado Vicepresidente, cargo en el que se mantuvo hasta el 6 de julio de 1982 en que se produjo su fallecimiento hace 34 años. Hoy en los momentos de victoria, la diplomacia cubana en nuestro pueblo lo recuerda como lo que fue el Canciller de la Dignidad.

miércoles, 18 de mayo de 2016

José Martí, desde su dignidad como hombre


José Martí, desde su dignidad como hombrePor Dairon O. Caballero Heredia

Palma Soriano, Santiago de Cuba, 18 may.— A las puertas del 19 mayo, late el recuerdo de su presencia más que de su partida ese día de 1895. José Martí, es otro de los tantos cubanos imprescindibles, de esos que no han muerto al final, pues la Patria siempre os contempla orgullosa.

Hoy más que nunca es necesario reconocer que detrás de los monumentos que dibujan su imagen, detrás de cada discurso y calificativo que honran su memoria, habrá siempre un hombre.

José Martí, desde su dignidad como hombreA 121 años de su caída en combate, recordarlo con virtudes y defectos, vulnerable a las emociones, es otro de los caminos para acercarlo más al cubano de todos los días, a ese que mientras lleva a su hijo a la escuela, comparte con él los versos del amigo sincero.

De esta forma la universalidad de la figura del apóstol sería más tangible para todos, y aquella primera carta a la madre desde la finca Hanabana, en Matanzas y los versos sencillos que se levantaron como montes de espumas sobre la puerta natural del mundo posibilitarían una visión más humana de José Martí.

Son solo algunas alternativas que también permiten llegar a comprender los colores claros y oscuros que matizaron la personalidad, los pasos por la vida del héroe, que entre las sombras de su época fue luz que hoy trasciende las barreras del olvido. Así la densidad de su verbo dejará de ser pretexto para quienes todavía se quedan en la superficie del ideario martiano por temor a perderse.

José Martí, desde su dignidad como hombreLa intención es lograr que tanto el 28 de enero de 1853 como el 19 de mayo de 1895, más que fechas que convoquen a actos formales se conviertan cada vez más en jornadas en las que el pueblo recuerde de forma espontánea y sin bostezo al escritor de la Edad Oro, al hijo de Leonor y Mariano, al joven de grillete en las canteras de San Lázaro, al hombre que amó y fue amado por la niña de Guatemala, al periodista y fundador del Partido Revolucionario Cubano.

Honrar héroes los hace expresó el maestro, pero tratar de seguir su ejemplo es hacerlo más nuestro, tanto que podamos sentir el calor de sus ideas. Y más en estos tiempos de transformaciones trascendentales para Cuba, luego de su 7mo Congreso del PCC, escenario no solo de compromiso con el presente sino también con el futuro de esta República, profundamente martiana.

viernes, 15 de abril de 2016

El Canciller de la Dignidad y la invasión a Playa Girón

  • Editar
El Canciller de la Dignidad y la invasión a Playa GirónPor Margarita Piedra Cesar

Santiago de Cuba, 15 abr.— Por estos días de abril en que el pueblo de Cuba rememora el aniversario 55 de la Epopeya de Playa Girón, y de la primera derrota militar del imperialismo yanqui en América, es justo recordar también de Raúl Roa García, nuestro Canciller de la Dignidad, quien entre el 15 y el 19 de abril de 1961, convirtió la tribuna de la Asamblea General de la ONU en una trinchera más para defender a la Revolución e hizo de su verbo, único, insustituible, una poderosa arma que disparaba proyectiles de verdades sobre el enemigo en su misma madriguera.
Coincidió la agresión aérea a los aeropuertos cubanos el 15 de abril de 1961 con la presencia en Nueva York del Ministro de Relaciones Exteriores de la Isla, quien había viajado a esa ciudad norteamericana para asistir a los debates del Décimo Quinto período ordinario de la Asamblea General de la ONU, donde Roa se proponía denunciar los preparativos para la agresión mercenaria que llevaba a cabo la Agencia Central de Inteligencia yanqui, con el consentimiento de su gobierno.

La intervención del Canciller Cubano debía efectuarse el 15 de abril en horas de la tarde, pero Roa se las ingenió para que le concedieran la palabra esa misma mañana para tratar una cuestión de orden y ante el asombro de todo el plenario y sobre todo de la delegación norteamericana, el diplomático de la Isla subió a la tribuna y acusó directamente a Estados Unidos de ser el autor del traidor ataque a los aeropuertos cubanos, acción que ponía en peligro la paz y la seguridad internacionales.

Cuando el Presidente en funciones de la Asamblea General de la ONU, el irlandés Frederik H. Boland se percató de que lo tratado por Roa no era una cuestión de orden sino de fondo lo conminó a que abandonara la tribuna, pero Roa prosiguió su discurso acusatorio hasta que expresó "ya lo he dicho y me retiro".

A partir del 17 de abril de 1961 el canciller Raúl Roa García y los restantes integrantes de la delegación cubana que asistió al Décimo Quinto período ordinario de la Asamblea General  convirtieron el plenario de la sede de la ONU, en New York, en una batalla simultánea a la que se libraba en las arenas de Girón y en los cenagales de la península de Zapata, donde también se obtuvo una victoria diplomática para informar al mundo de la agresión de Estados Unidos a la isla caribeña.

Y ese héroe de esta batalla diplomática, arriba este 18 de abril al aniversario 103 de su natalicio, pues había venido al mundo en 1907. Estudió Derecho en la Universidad de La Habana y de ahí se convirtió no solo en un prestigioso intelectual con varios libros publicados, sino también en un vehemente revolucionario de la llamada Generación del 30 y por ello sufrió presidio en varias ocasiones y en otras oportunidades tuvo que marchar al exilio hasta el triunfo de la Revolución.

En 1959 fue designado Ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno Revolucionario de Cuba, cargo que desempeñó por más de 45 años y por su brillante ejecutoria diplomática y las numerosas victorias obtenidas en este campo a favor de la Revolución, nuestro pueblo lo bautizó como el " Canciller de la Dignidad".

sábado, 5 de marzo de 2016

Hugo Chávez Comandante de la Dignidad


Hugo Chávez Comandante de la DignidadPor Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 5 mar.— Después de batallar duramente contra la cruel enfermedad que lo minaba, a las 5 y 45 de la tarde del 5 de marzo de  2013, hace hoy tres años, dejó de existir en el hospital militar de Caracas el Comandante Presidente de Venezuela Hugo Rafael Chávez Frías.

Difícil momento aquel para su patria, para la América Latina y para todo el mundo, pues la muerte les arrebataba a los 58 años de edad, a un hombre que había elevado hasta la más alta cumbre de la tierra la dignidad, no solo de su pueblo sino de todas las naciones pobres del planeta, inspirado en el pensamiento y la obra de ese otro grande que fue Simón Bolívar.

A lo largo de su corta pero fecunda vida, Chávez, en un mundo tan convulso como el de estos tiempos, fue protagonista de innumerables batallas al servicio de Venezuela y de su patria grande, que para él era la humanidad, como también lo fue para José Martí.

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América, PETROCARIBE, y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños forman parte del infatigable batallar de Hugo Chávez en el cual veíamos una reencarnación de Bolívar, para hacer lo que el Libertador n pudo terminar en su tiempo y que puede resumirse en una sola frase: La unidad de toda nuestra América y el Caribe.

Asimismo, Chávez brilló en incontables batallas internacionales frente al imperialismo norteamericano, siempre en defensa de los pobres, de los trabajadores y de los pueblos del Tercer Mundo, a los cuales no solo tendió la mano amiga, sino también la solidaridad espiritual y material necesarias. Era para ellos un redentor.

Cuba guarda imborrables recuerdos del Comandante Hugo Chávez a quien llegamos a querer como un hijo y lo sentimos de todo corazón como un cubano más lo que demostró cada vez que tuvo oportunidad de hacerlo, porque sentía en carne propia nuestros problemas y dificultades y mucho hizo para ayudarnos a salir adelante.

Su entrañable amistad con Fidel fue tan sincera como la de un hijo con su padre y consideró siempre a Raúl como su hermano mayor. Por eso tanto él como su familia encontrarán siempre en esta isla caribeña todos los corazones abiertos para amarlos.

Lamentablemente, la muerte nos arrebató aquel 5 de marzo de 2013 la presencia física de Chávez, pero como expresara José martí: “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”. Y en ese sentido, Chávez todavía está entre nosotros. Los venezolanos, los cubanos, los latinoamericanos y caribeños guardaremos siempre eterna lealtad a él y a sus ideales de unidad e independencia de nuestra América.

jueves, 27 de febrero de 2014

Carlos Manuel de Céspedes, símbolo de la dignidad y rebeldía de los cubanos

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 27 feb.— Se cumplen hoy 140 años de aquel 27 de febrero de 1874, cuando en desigual combate de tropas españolas, murió Carlos Manuel de Céspedes, reconocido como el Padre de la Patria cubana, por haber sido el primero que se levantó victoriosamente contra el poder colonial de España, para conquistar la independencia y fundar una nación de hombres libres e iguales.

Después de su destitución como Presidente dela República en Armas por la Cámara de Representantes el 27 de octubre de 1873, Céspedes encontró refugio en San Lorenzo, un abrupto paraje de la Sierra Maestra adonde llegó el 23 de enero de 1874 sin una guardia que lo protegiera como debió ser, por haber ocupado durante más de 4 años la más alta magistratura de la nación.

Sin embargo, vivía allí en las más precarias condiciones económicas, apenas sin zapatos que calzar y ropa que ponerse, rodeado de unos pocos amigos, dedicándose a la noble tarea de educar a los niños de la zona en una escuelita creada por él.

Así fue tratado aquel hombre que echó sobre sus hombros la enorme responsabilidad de fundar un pueblo, de darle honor y dignidad a sus paisanos sin distinción de clase y raza, el hombre que por ello lo había dado todo, dinero y familia, el rico abogado de gestos refinados, que escribía poesías y componía canciones, el hombre impetuoso, pero humano y conciliador, firme y suave, como lo describiera José Martí.

Durante su mandato Céspedes creía en la República y fue su más firme defensor, pero se oponía al exagerado culto a los principios democráticos señalando: "Hay que hacer primero la guerra. La República vendrá después". Eso lo hizo ganar enemigos en la Cámara de Representantes y fue el principal motivo de su deposición, que muchos creyeron era un bien para la nación.

Carlos Manuel de Céspedes acató la destitución con la misma dignidad y grandeza con la que se había alzado contra España el 10 de octubre de 1868. En ese sentido escribió: "Me he inmolado ante el altar de la Patria, en el templo de la Ley. Por mí no se derramará sangre en Cuba. Mi conciencia está muy tranquila y espera el fallo de la historia"

En San Lorenzo vivió el Padre de la Patria los últimos días de su existencia. Vital y sereno se encontraba cuando descubrió la presencia de los soldados del célebre Batallón de San Quintín a los cuales enfrentó con su revólver. Como escribió José Martí: "Muere disparando sus últimas balas"

Su cadáver cayó por un profundo barranco. Su muerte fue tan gloriosa como su vida. Así recordamos hoy 140 años después, a Carlos Manuel de Céspedes, símbolo de la dignidad y rebeldía de los cubanos, ayer, hoy y siempre.

miércoles, 10 de abril de 2013

Respeto a la dignidad plena

 Autor: Ana María Domínguez Cruz

El humanismo, el tratamiento justo y la preocupación constante por el bienestar de los internos y su plena reinserción social caracterizan al Sistema Penitenciario Cubano, sin que existan diferencias a partir de la sanción impuesta, aseguró el coronel Osmani Leyva Ávila, segundo jefe de la Dirección Nacional de Establecimientos Penitenciarios.

Sus apreciaciones fueron corroboradas durante un recorrido por instalaciones capitalinas del Sistema Penitenciario Cubano este martes, en el cual representantes de la prensa cubana y extranjera acreditada en el país conocieron las condiciones de vida de los internos y comprobaron, con total acceso a todas las áreas, cómo es la rutina normal en esas instalaciones.

La Prisión de Mujeres de La Habana, en la localidad de El Guatao, en La Lisa, y el Centro de Jóvenes por conducta San Francisco de Paula fueron visitados por un grupo de periodistas, entre los cuales se encontraban reporteros de este diario; mientras que el otro recorrió El Combinado del Este, uno de los cinco establecimientos penitenciarios de mayor seguridad en el país, además del Centro de Trabajo y Estudio para adultos y jóvenes La Lima, en Guanabacoa.

Además de ser testigos de la visita familiar, departimos con internos y conocimos de su desempeño artístico en grupos de teatro, canto y danza y en talleres de artesanía, así como de su vinculación al estudio y al aprendizaje de diversos oficios.

El cumplimiento de una sanción penal no es motivo para el maltrato ni para irrespetar los derechos ciudadanos, subrayó el coronel Leyva Ávila. «Cumplimos con lo establecido en la Constitución, por lo que mantenemos el respeto a la dignidad plena de cada persona, su ideología y creencias religiosas».