Plaza de la revolución

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viernes, 29 de mayo de 2015

Abolición de la ignominiosa Enmienda Platt


Por Armando Fernández Martí
 
Después de 33 años de humillante avasallamiento a la soberanía de la República de Cuba, el 29 de mayo de 1934, hace hoy 81 años, el gobierno de Estados Unidos, abolió la Enmienda Platt impuesta por los intervencionistas yanquis a la primera Constitución de la isla en 1901 aprobada por el Congreso norteamericano el 2 de marzo de 1902 y sancionada como Ley al siguiente día por el entonces presidente de ese país, William McKinley.

Aunque la abolición de la Enmienda Platt no significó el fin del dominio del imperio yanqui en la isla, representó sin embargo, una victoria de las fuerzas patrióticas cubanas, que desde el mismo momento de su imposición como humillante apéndice a la Constitución cubana, se opusieron a la misma luchando para que Cuba recuperara su soberanía absoluta frente al ominoso engendro platista.

¿Pero fue abolida en realidad la Enmienda Platt? Nada de eso, sino que fue sustituida con la firma de un tratado permanente de relaciones recíprocas entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba, que mantenía casi intactas las mismas humillantes condiciones que la enmienda por lo que puede decirse que era “el mismo perro con diferente collar”

La propia Enmienda Platt en su Artículo 8 anunciaba desde su aprobación en 1902, que la disposiciones impuestas a Cuba para permitirle proclamar la República, serían insertadas en un Tratado Permanente con los Estados Unidos, donde se mantendrían entre otras medidas, el derecho a intervenir en los asuntos internos de la isla, tener bases navales en su territorio, así como el dominio de la economía y el comercio, entre otras.

La realidad es que Estados Unidos no tuvo ningún gesto de bondad con Cuba al abolir el 29 de mayo de 1934 la humillante Enmienda Platt, sino que la misma fue resultado de la llamada política del Buen Vecino que el imperio llevó a cabo en Centroamérica Suramérica y el Caribe, para beneficiar su economía a costa de esas naciones cuando se vio afectada por una peligrosa crisis económica a finales de la década del 20 hasta mediados de la del 30.

La verdadera soberanía de Cuba le llegó en enero de 1959, cuando a revolución triunfante abolió todos los tratados recíprocos existentes con Estados Unidos y emprendió su camino independiente de justicia social por el cual se había luchado durante más de 90 años.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Céspedes y el Decreto de la abolición de la esclavitud

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 27 dic.— El 10 de octubre de 1868, reunido junto a otros 500 compatriotas en el patio del ingenio La Demajagua, Carlos Manuel de Céspedes le dio la libertad a sus esclavos y los invitó como hombres libres a luchar por la independencia de Cuba.

Ese gesto tuvo seguido después por los demás hacendados que secundaron a Céspedes en el estallido insurgente marcó sin dudas, uno de los momentos más sublimes y hermosos de la Revolución que se iniciaba, al sentar las bases de la integración étnica en Cuba; una nación que comenzaba a forjarse como tal a partir de esa histórica fecha.

Sin embargo, no fue hasta el 27 de diciembre de ese año que el Gobierno Revolucionario en Armas, constituido en Bayamo, presidido por Carlos Manuel de Céspedes, le dio carácter legal a ese gesto mediante el Decreto de la Abolición de la Esclavitud, sin precedentes en toda la historia independentista de América.

La abolición de la esclavitud proclamada por Céspedes en La Demajagua quedó plasmada en el Manifiesto rubricado ese día, dejando libre voluntariamente a los que sus propietarios dieran esa condición, es decir, que era aquella una extinción de la esclavitud gradual y condicionada.

No obstante, el Decreto de la Abolición firmado por Céspedes el 27 de diciembre en Bayamo señalaba: “La Revolución de Cuba al proclamar la independencia de la Patria, ha proclamado con ello todas las libertades y mal podría aceptar la grande inconsecuencia de limitar aquellos a una sola parte de la población del país. Cuba Libre es incompatible con la Cuba esclavista”

De ese momento escribiría José Martí años después: “Y fue más grande Céspedes cuando el 10 de octubre de 1868 llamó a su lado a los negros y mulatos esclavos, los hizo libres y los invitó junto a los blancos a conquistar la independencia para establecer una República con oportunidades para todos”

Esa grandeza del Padre de la Patria se agiganta cada vez más ante los ojos de nuestro pueblo que, sin dudas, comenzó a forjarse étnicamente a partir de ese 27 de diciembre de 1868, hace hoy 145 años.