Plaza de la revolución
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martes, 15 de agosto de 2017
lunes, 14 de agosto de 2017
A Fidel dedicó Waldo Mendoza gran concierto en Santiago de Cuba
Por Leydis Tassé Magaña
Santiago de Cuba, 14 ago.— Al líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, en el aniversario 91 de su natalicio y al pueblo santiaguero, dedicó el popular cantautor Waldo Mendoza su concierto hoy en el Complejo Cultural Heredia, de esta ciudad.
Santiago de Cuba, 14 ago.— Al líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, en el aniversario 91 de su natalicio y al pueblo santiaguero, dedicó el popular cantautor Waldo Mendoza su concierto hoy en el Complejo Cultural Heredia, de esta ciudad.
Este es mi regalo para ustedes y para
ese grande de todos, sin quien no hubiera sido posible la hermosa risa
de los niños que están hoy acá, dijo Mendoza ante un auditorio que se
puso completamente de pie y aplaudió cuando escuchó el nombre del
Comandante en Jefe.
Hace años no pisaba este escenario magnífico, señaló el músico, al tiempo que manifestó su satisfacción por actuar nuevamente en la urbe donde vivió durante la adolescencia y donde dio sus primeros pasos artísticos.
Durante alrededor de dos horas interpretó casi una veintena de sus temas más conocidos y otros de su más reciente producción discográfica, Época de amar, que da nombre a la gira nacional que lo llevará a 10 provincias y que concluirá en La Habana el próximo día 26, en el Teatro Nacional.
Negro y blanco, No puedo vivir sin ti, Quién, Mala hembra, Qué lindo es decir, Chiquitica, entre otros títulos, estremecieron a un público que en un solo coro se unió a la banda sonora del artista, considerado una de las voces más importantes del género romántico en el pentagrama musical cubano actual.
Cual melódico tributo a la ciudad santiaguera, cuna del son, Mendoza además de deleitar a los enamorados, puso a bailar a los espectadores con magistrales arreglos sonoros matizados con esa añeja vertiente rítmica, a cuyo compás y sabor es casi imposible resistirse.
Admirable resultó la interacción del artista con el público, que rió ante las jaranas y quedó maravillado una vez más con la calidad vocal y la soltura escénica de Waldo Mendoza.
Agradeció el apoyo recibido en la urbe indómita para esta presentación, en especial a la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales, sello bajo el cual salió el disco Época de amar, y a los trabajadores del Complejo Cultural Heredia, que cumplió hoy su aniversario 26 de fundado.
Asimismo, la institución santiaguera reconoció al intérprete, quien auguró próximos conciertos en ese sitio emblemático de la cultura en esta oriental ciudad.
Hace años no pisaba este escenario magnífico, señaló el músico, al tiempo que manifestó su satisfacción por actuar nuevamente en la urbe donde vivió durante la adolescencia y donde dio sus primeros pasos artísticos.
Durante alrededor de dos horas interpretó casi una veintena de sus temas más conocidos y otros de su más reciente producción discográfica, Época de amar, que da nombre a la gira nacional que lo llevará a 10 provincias y que concluirá en La Habana el próximo día 26, en el Teatro Nacional.
Negro y blanco, No puedo vivir sin ti, Quién, Mala hembra, Qué lindo es decir, Chiquitica, entre otros títulos, estremecieron a un público que en un solo coro se unió a la banda sonora del artista, considerado una de las voces más importantes del género romántico en el pentagrama musical cubano actual.
Cual melódico tributo a la ciudad santiaguera, cuna del son, Mendoza además de deleitar a los enamorados, puso a bailar a los espectadores con magistrales arreglos sonoros matizados con esa añeja vertiente rítmica, a cuyo compás y sabor es casi imposible resistirse.
Admirable resultó la interacción del artista con el público, que rió ante las jaranas y quedó maravillado una vez más con la calidad vocal y la soltura escénica de Waldo Mendoza.
Agradeció el apoyo recibido en la urbe indómita para esta presentación, en especial a la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales, sello bajo el cual salió el disco Época de amar, y a los trabajadores del Complejo Cultural Heredia, que cumplió hoy su aniversario 26 de fundado.
Asimismo, la institución santiaguera reconoció al intérprete, quien auguró próximos conciertos en ese sitio emblemático de la cultura en esta oriental ciudad.
miércoles, 5 de julio de 2017
Escritor dominicano dedica poemario al líder de la revolución cubana
Por Caridad Franco Vega
Santiago de Cuba, 5 jul.— Los lazos históricos existentes entre Cuba y República Dominicana fueron recordados en un encuentro realizado en el Instituto de Amistad con los pueblos (ICAP) en el que participaron activistas del comité dominicano de solidaridad con Cuba.
Esta vez en tierra santiaguera compartió con miembros de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana y la Unión de Juristas, algunos de los textos escritos por él y que se recogen en el poemario “Eterno Fidel”.
Versos que fueron escuchados en las voces de locutores de Santiago de Cuba. Oscar es miembro activo de la campaña de solidaridad dominicana con Cuba y es autor de otros libros vinculados a la revolución cubana.
Santiago de Cuba, 5 jul.— Los lazos históricos existentes entre Cuba y República Dominicana fueron recordados en un encuentro realizado en el Instituto de Amistad con los pueblos (ICAP) en el que participaron activistas del comité dominicano de solidaridad con Cuba.
Admirador vehemente de la personalidad
del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y de su legado humanista, el
dominicano Oscar Belliard se inspira en la icónica figura del líder
cubano para realizar su obra literaria.
Esta vez en tierra santiaguera compartió con miembros de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana y la Unión de Juristas, algunos de los textos escritos por él y que se recogen en el poemario “Eterno Fidel”.
Versos que fueron escuchados en las voces de locutores de Santiago de Cuba. Oscar es miembro activo de la campaña de solidaridad dominicana con Cuba y es autor de otros libros vinculados a la revolución cubana.
lunes, 19 de marzo de 2012
Fidel y la primera visita a Cuba de un Papa
Autor : Ana Ivis Galán
Del 21 al 25 de enero de 1998 ocurrieron en Cuba hechos de incuestionable relevancia histórica. No era necesario ser católico para asistir, como espectador de privilegio, a uno de los acontecimientos más esperados por los cubanos: la llegada del Papa Juan Pablo II.
Miles de periodistas, camarógrafos y reporteros nacionales y extranjeros transmitieron el suceso para diversos medios de prensa y cadenas de televisión nacional e internacionales.
Las imágenes del Papa y del presidente Fidel Castro recorrieron el mundo, como reflejo de la capacidad que acompañó a ambos para dejar a un lado las lógicas diferencias y estrecharse las manos por segunda vez.
Por aquellos días, cercanos al deseado encuentro, prácticamente no se hablaba de otro tema. Y no sólo por el hecho mismo de la visita del Sumo Pontífice, sino además porque, al igual que hoy, ocurrían hechos que atraían la curiosidad.
En esa ocasión, en la histórica Plaza de la Revolución la imagen de un Cristo monumental se levantó junto a las figuras del Che y José Martí; hoy la construcción de un gigantesco altar allí es motivo de asombro para unos y de orgullo para muchos.
Aquella fue una visita magistralmente organizada, que tuvo como antesala la convocatoria de Fidel, sin distingos de religiones ni credos: ''Debemos darle un gran recibimiento al Papa con la participación de todo el pueblo, católicos y no católicos, creyentes y no creyentes'', dijo entonces.
El viaje internacional número 81 de Juan Pablo II tenía que ser ''el mejor'', pidió el líder de la Revolución. Y para garantizar que así fuera, se ofrecieron todas las condiciones que aseguraron una bienvenida masiva y cordial.
Juan Pablo II (Karol Wojtyla) arribó el día 21 de enero, en medio de una gran expectativa, al aeropuerto internacional José Martí, sobre cuya fachada se levantó un enorme cartel con la imagen del Pontífice.
Fidel Castro, el Consejo de Estado, el cuerpo diplomático y la Conferencia Episcopal, encabezada por el cardenal Jaime Ortega, le dieron la primera salutación.
El entonces presidente cubano abandonó su tradicional uniforme militar y por vez primera recibió a un Jefe de Estado extranjero, vestido con un traje civil de color azul oscuro.
Tras un fuerte apretón de manos, el Papa besó un puñado de tierra de toda la Isla, colocada en una pequeña caja y sostenida por un grupo de niños.
Iniciaba así un viaje de cinco días que incluyó cuatro misas –Santa Clara, Camagüey, Santiago de Cuba y La Habana-, una reunión privada con el presidente cubano y encuentros con intelectuales, enfermos y religiosos.
Al segundo día de estancia en la nación caribeña, se produjo el esperado reencuentro. El primer diálogo ameno y franco, al decir de Fidel, había ocurrido antes en el Vaticano. El 22 de enero se produjo una segunda plática, cuando el Papa realizó una visita de cortesía al Palacio de la Revolución.
Luego del cordial recibimiento de Fidel, los honores de la guardia presidencial y la presentación de dignatarios de Cuba y el Vaticano, ambos Jefes de Estado sostuvieron una conversación privada.
Para aquella visita, y como era de esperar, el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros hizo gala de cordialidad y convocó a toda la población a asistir a las misas del Papa.
En la tarde del día 23, Juan Pablo II se reunió con unos 300 intelectuales y personalidades del mundo de la cultura, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, donde se conservan los restos del sacerdote y patriota cubano Félix Varela, figura a la que rindió honores a través de sus oraciones.
Al venerable acto asistió Fidel, quien lo acompañó durante todo el recorrido de ingreso y salida de la excelsa institución.
Para el cuarto día de visita, Santiago de Cuba recibía la esperada misa del Papa y el acto de coronación de la Virgen de la Caridad el Cobre. Y en horas de la tarde, se trasladó hasta el Santuario de El Rincón, en la entonces provincia de La Habana.
El 25 de enero, quinto y último día en Cuba, el Papa se dedicó a la misa final, celebrada en la tradicional Plaza de la Revolución, y allí también estaba Fidel en primera fila, escuchando atentamente.
Banderas de la Isla y de El Vaticano, globos amarillos y un coro de mil voces, respaldado por la Orquesta Sinfónica Nacional, animaron la ceremonia.
Como un mensajero de la verdad y la esperanza, se declaró el Papa antes de la partida, momento en el que agradeció a Fidel la gran hospitalidad de que fue objeto.
No quiso marcharse sin antes denunciar como ''injustas y éticamente inaceptables'' las medidas económicas contra Cuba ''impuestas desde fuera del país''. Expresaba así su desacuerdo con el bloqueo estadounidense a la Isla.
Por su parte, Fidel explicó los esfuerzos de la Isla para sobrevivir a ese cerco, que calificó de ''crimen monstruoso''.
Y como gesto de reconocimiento al poder de la palabra del Santo Padre, añadió: “Si la globalización de la solidaridad que usted proclama se extiende por la tierra y se reparte entre todos los seres humanos del planeta, podría crearse un mundo para ellos sin hambre ni pobreza''.
Su frase final encerró toda la gratitud, a nombre del pueblo y gobierno cubanos, por el honor de esta visita: “Santidad, le doy las gracias''.
Del 21 al 25 de enero de 1998 ocurrieron en Cuba hechos de incuestionable relevancia histórica. No era necesario ser católico para asistir, como espectador de privilegio, a uno de los acontecimientos más esperados por los cubanos: la llegada del Papa Juan Pablo II.
Miles de periodistas, camarógrafos y reporteros nacionales y extranjeros transmitieron el suceso para diversos medios de prensa y cadenas de televisión nacional e internacionales.
Las imágenes del Papa y del presidente Fidel Castro recorrieron el mundo, como reflejo de la capacidad que acompañó a ambos para dejar a un lado las lógicas diferencias y estrecharse las manos por segunda vez.
Por aquellos días, cercanos al deseado encuentro, prácticamente no se hablaba de otro tema. Y no sólo por el hecho mismo de la visita del Sumo Pontífice, sino además porque, al igual que hoy, ocurrían hechos que atraían la curiosidad.
En esa ocasión, en la histórica Plaza de la Revolución la imagen de un Cristo monumental se levantó junto a las figuras del Che y José Martí; hoy la construcción de un gigantesco altar allí es motivo de asombro para unos y de orgullo para muchos.
Aquella fue una visita magistralmente organizada, que tuvo como antesala la convocatoria de Fidel, sin distingos de religiones ni credos: ''Debemos darle un gran recibimiento al Papa con la participación de todo el pueblo, católicos y no católicos, creyentes y no creyentes'', dijo entonces.
El viaje internacional número 81 de Juan Pablo II tenía que ser ''el mejor'', pidió el líder de la Revolución. Y para garantizar que así fuera, se ofrecieron todas las condiciones que aseguraron una bienvenida masiva y cordial.
Juan Pablo II (Karol Wojtyla) arribó el día 21 de enero, en medio de una gran expectativa, al aeropuerto internacional José Martí, sobre cuya fachada se levantó un enorme cartel con la imagen del Pontífice.
Fidel Castro, el Consejo de Estado, el cuerpo diplomático y la Conferencia Episcopal, encabezada por el cardenal Jaime Ortega, le dieron la primera salutación.
El entonces presidente cubano abandonó su tradicional uniforme militar y por vez primera recibió a un Jefe de Estado extranjero, vestido con un traje civil de color azul oscuro.
Tras un fuerte apretón de manos, el Papa besó un puñado de tierra de toda la Isla, colocada en una pequeña caja y sostenida por un grupo de niños.
Iniciaba así un viaje de cinco días que incluyó cuatro misas –Santa Clara, Camagüey, Santiago de Cuba y La Habana-, una reunión privada con el presidente cubano y encuentros con intelectuales, enfermos y religiosos.
Al segundo día de estancia en la nación caribeña, se produjo el esperado reencuentro. El primer diálogo ameno y franco, al decir de Fidel, había ocurrido antes en el Vaticano. El 22 de enero se produjo una segunda plática, cuando el Papa realizó una visita de cortesía al Palacio de la Revolución.
Luego del cordial recibimiento de Fidel, los honores de la guardia presidencial y la presentación de dignatarios de Cuba y el Vaticano, ambos Jefes de Estado sostuvieron una conversación privada.
Para aquella visita, y como era de esperar, el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros hizo gala de cordialidad y convocó a toda la población a asistir a las misas del Papa.
En la tarde del día 23, Juan Pablo II se reunió con unos 300 intelectuales y personalidades del mundo de la cultura, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, donde se conservan los restos del sacerdote y patriota cubano Félix Varela, figura a la que rindió honores a través de sus oraciones.
Al venerable acto asistió Fidel, quien lo acompañó durante todo el recorrido de ingreso y salida de la excelsa institución.
Para el cuarto día de visita, Santiago de Cuba recibía la esperada misa del Papa y el acto de coronación de la Virgen de la Caridad el Cobre. Y en horas de la tarde, se trasladó hasta el Santuario de El Rincón, en la entonces provincia de La Habana.
El 25 de enero, quinto y último día en Cuba, el Papa se dedicó a la misa final, celebrada en la tradicional Plaza de la Revolución, y allí también estaba Fidel en primera fila, escuchando atentamente.
Banderas de la Isla y de El Vaticano, globos amarillos y un coro de mil voces, respaldado por la Orquesta Sinfónica Nacional, animaron la ceremonia.
Como un mensajero de la verdad y la esperanza, se declaró el Papa antes de la partida, momento en el que agradeció a Fidel la gran hospitalidad de que fue objeto.
No quiso marcharse sin antes denunciar como ''injustas y éticamente inaceptables'' las medidas económicas contra Cuba ''impuestas desde fuera del país''. Expresaba así su desacuerdo con el bloqueo estadounidense a la Isla.
Por su parte, Fidel explicó los esfuerzos de la Isla para sobrevivir a ese cerco, que calificó de ''crimen monstruoso''.
Y como gesto de reconocimiento al poder de la palabra del Santo Padre, añadió: “Si la globalización de la solidaridad que usted proclama se extiende por la tierra y se reparte entre todos los seres humanos del planeta, podría crearse un mundo para ellos sin hambre ni pobreza''.
Su frase final encerró toda la gratitud, a nombre del pueblo y gobierno cubanos, por el honor de esta visita: “Santidad, le doy las gracias''.
viernes, 2 de marzo de 2012
Fidel con integrantes del Crucero por la paz
Autor :Arleen Rodríguez Derivet y Rosa Míriam Elizalde
“Estamos obligados a ganar la batalla por la sobrevivencia”
Va a ser difícil olvidar la imagen que cerró el encuentro. Fidel, con un kimono por encima de la chaqueta deportiva y de pie, muy serio, rodeado por diez hibakushas, como llaman en Japón a los sobrevivientes de las bombas atómicas que lanzó Estados Unidos contra Hiroshima y Nagasaki. Cada uno lo saludó con una reverencia de cortesía y la única mujer, Ritsoku Ishikawa, no solo se inclinó, sino que besó el dorso de la mano del Comandante.
Aunque difícilmente el Palacio de las Convenciones recuerde otro encuentro en el que haya habido más cámaras fotográficas por metro cuadrado, ni los flashes se sintieron en ese instante. Fue la emoción la que congeló la imagen para el pequeño grupo de cubanos y los 770 activistas japoneses que llegaron en la mañana del jueves al puerto de La Habana a bordo del Crucero por la Paz, el barco que recorre el mundo cada año con activistas contra las amenazas nucleares y medioambientales.
Por segundo año consecutivo se reúnen en este edificio con el líder histórico de la Revolución cubana, y por segunda vez, no pudo ser más estremecedor escuchar testimonios del dolor que padecen millones de personas víctimas de los efectos de la radiación nuclear. Pero no fue este un encuentro de cortesía, sino la sesión principal del "Foro global por un mundo libre de armas nucleares", evento que había sido uno de los acuerdos del encuentro anterior en La Habana y cuyos organizadores decidieron celebrarlo aquí.
Las intervenciones de los participantes fueron de lujo e incluyeron la de un sobreviviente del bombazo de Hiroshima, un profesor de la Universidad de Fukushima —donde el terremoto y el tsunami que devastó Japón provocó el accidente de una electronuclear—, el presidente de la Asociación de Víctimas Nucleares "Morurua e Tatou", de Tahití, y un médico cubano que narró la experiencia de la Isla en el tratamiento de niños afectados por el accidente en la planta de Chernobil, Ucrania. "Las descripciones que ustedes hacen le rompen el alma a cualquiera", había reaccionado Fidel, notablemente conmovido ante lo que allí se dijo.
Tres días en el infierno
Sobrecoge el auditorio. No solo porque son más de 700 personas, no solo porque se trata de pacifistas, enemigos declarados de todas las armas. Es que sufrieron en carne propia o en la de sus antepasados, el infierno de un bombardeo nuclear. En el Peace Boat o Crucero por la Paz, viajan algunos que tenían un año, cuatro, 13 o 16, cuando se produjo el criminal ataque a las ciudades japonesas donde ellos vivían. Hoy cuentan entre 67 y 83 y como una distinción se les sienta en la primera fila. De conocerse más y mejor sus historias, quizás el mundo no fuera el lugar de miedo en que lo han convertido las armas.
Hiroshi Nakamura tiene ahora 80 años y una figura menuda y respetable como la serena naturaleza de su tierra. Pero su testimonio es tan estremecedor como un terremoto o un tsunami, aunque la comparación no vale porque su sufrimiento no es la consecuencia de un fenómeno natural sino de un deliberado acto de barbarie.
Él vivía a ocho kilómetros del epicentro de una de las dos tragedias provocadas por la prepotencia norteamericana aquel agosto de 1945. "Sentí un ruido ensordecedor y vi un gran rayo de luz que me deslumbró y ya no supe qué hacer¼ ", cuenta y su testimonio parece el relato de una película de ficción cuando todo arde alrededor del niño de 13 años que, huyendo del fuego, solo se cruzaba con espectros de seres humanos sin cabellos, con el rostro ennegrecido y las ropas desechas. "Algunos iban desnudos completamente, con los brazos cruzados como tratando de cubrirse el pecho y uno no podía saber si eran hombres o mujeres de tan deformados que estaban"
Tres días estuvo Nakamura ayudando a mover cadáveres. A él le tocaba tomarlos por los tobillos y al principio no lograba alzarlos porque se le corrían o se desgarraban las carnes. Alguien le gritó que metiera los dedos hasta el hueso. "Pero yo solo era un niño de 13 años y mi cuerpo estaba paralizado ¿No eres un hombre japonés? me gritaron. Entonces me resigné e introduje mis dedos en las carnes descompuestas y apreté fuerte. Cargué alrededor de 30 cuerpos para los camiones y los llevamos hasta una gran fosa en las afueras de la ciudad y allí los dejamos Fueron tres días en el infierno".
Para más horror, la tragedia de Nakamura, que es la de miles de ciudadanos de Hiroshima y Nagasaki, no terminó con el fin de la II Guerra Mundial. A lo largo de su vida, el infierno se ha sostenido en constantes enfermedades que comenzaron por la caída total del cabello a los pocos días del ataque, encías sangrantes, adelgazamiento abrupto, anomalías hormonales, cinco cirugías por cáncer."Los daños que me provocaron las radiaciones me han hecho sufrir toda la vida¼ ". Hoy mismo, mientras llegaba a La Habana, en Japón moría una hermana, otra hibakusha, sobreviviente de Hiroshima.
"Esta puede ser la última vez que cuente mis experiencias", afirma el hombre que, a pesar de los sufrimientos, considera un honor haber vivido tantos años para contarle al mundo el profundo daño físico y psíquico que provoca el contacto humano con la energía nuclear. Y cita a una persona allegada, cuyo pensamiento comparte: "La energía nuclear y la Humanidad no deben convivir ". Entonces, en nombre de los hibakushas le pide a Fidel que encabece un movimiento para promover las zonas desnuclearizadas en todo el planeta y que convoque a los alcaldes del mundo por la paz, promoviendo la eliminación de todas las armas nucleares.
"El desastre que nos robó la naturaleza"
Fuminori Tamba, profesor de la Universidad de Fukushima expone datos que, según afirma, escamotearon las autoridades japonesas sobre la tragedia en la planta nuclear de su ciudad tras el terremoto y el tsunami del pasado año.
"Ese desastre nos robó la bella naturaleza de la región y obligó a decenas de miles a abandonar sus hogares".
El experto califica la tragedia como un escape grande de radiación que ha contaminado la tierra y las aguas, dañando toda la agricultura y la pesca. "El problema más grande es que el gobierno no informó a tiempo y muchas personas estuvieron expuestas a una radiación inútil". Se le pasó información inmediata al ejército norteamericano que no se les brindó a las personas expuestas. El gobierno solo admitió la fusión de los reactores dos meses después del accidente.
Los datos abruman. Más de 60 mil personas se han ido de la prefectura y aún más de 100 mil niños permanecen en refugios temporales. Los que no han sido evacuados viven en áreas contaminadas, sin poder salir de aulas cerradas bajo fuerte calor en condiciones alarmantes para su crecimiento y salud.
De acuerdo con una encuesta de la Universidad, realizada en un universo de 30 mil personas, hay familias que han cambiado hasta diez veces de hogar en unos meses, hogares divididos en instalaciones provisionales. El desempleo y el subempleo sobrepasa el 50 % de la población laboralmente activa. Cerca de la mitad de los menores de 35 años evacuados no tienen interés en regresar a su lugar de origen.
El abuelo de Tamba es sobreviviente de Hiroshima. "Hace poco alguien me preguntó en la calle si era japonés, cuando le dije que sí me dijo: Fukushima", comentó conmovido con la solidaridad de los cubanos y a ellos pidió que los acompañen en la lucha por la atención a los sobrevivientes y por un mundo desnuclearizado.
Al terminar su exposición entregó a Fidel un sello donde manos de niños sostienen una paloma.
También expuso sus experiencias el doctor Julio Medina, quien dirige el programa de atención a los niños víctimas de la tragedia de Chernobil, que en Cuba ha atendido a más de 26 mil personas en 21 años.
Nuestro deber es divulgar estos testimonios
Los hermanos japoneses —comenzó diciendo Fidel tras escuchar a los participantes en el Foro— han añadido un problema nuevo, que tiene que ver no solo con el uso de la bomba atómica o con el accidente de Chernobil, sino con accidentes naturales o no que desaten el uso no controlado de la energía nuclear.
"Es muy valioso valorar lo que ocurrió en 1945 y lo que sobrevino después con el uso de esa energía en aquella planta sin mucha seguridad, Chernobil, originando un grave accidente... Si seguimos hurgando, podríamos conocer con más detalles las consecuencias de aquellas pruebas que se hicieron en el Pacífico Sur, entre ellas las que provocaron las lluvias radiactivas. Ahora tenemos nuevas noticias, tras el accidente en Fukushima. Por ejemplo, que Alemania haya anunciado que cerrará todas las plantas nucleares", enumeró.
Casi nadie ha meditado mucho sobre el hecho de que hoy la energía nuclear está menos protegida que nunca. "Un avión pequeño puede provocar una catástrofe mucho
mayor que la de Chernobil. ¿Y cuál podría causar un loco? ¿O un suicida? ¿Y acaso no los hay? Puede crear una peor todavía un hombre con un botón nuclear. En la época de Hiroshima y Nagasaki nadie disponía de tal botón. Eran solo dos bombas las que se habían producido, y fueron lanzadas deliberadamente... Nadie tenía entonces un botón nuclear, ni hacía falta", añadió Fidel.
Hoy ha cambiado dramáticamente la situación y la humanidad es mil veces más vulnerable. Fidel explicó: "Son 25 mil armas nucleares las que tiene el mundo y cada vez son más automáticas las respuestas posibles, porque no disponen de tiempo los hombres para tomar las decisiones".
El Comandante en Jefe recordó que Cuba sabe muy bien lo que es una crisis nuclear. "Nos tocó vivir la de Octubre de 1962, y sabemos lo cerca que estuvo el mundo de la catástrofe. Ahora será peor: hay bombas de varios megatones y mucho más precisas. Se han hecho pruebas con bombas que alcanzan decenas de veces la potencia de las que fueron lanzadas en Hiroshima y Nagasaki, que apenas rebasaban algunas decenas de kilotones. Nadie sabe qué efectos causaron las lluvias ácidas tras esas pruebas".
Por eso, dijo Fidel, "nuestro deber —y es la mejor forma de apoyar el esfuerzo de las víctimas de aquel bárbaro y brutal ataque contra Hiroshima y Nagasaki— es divulgar todo esto". Por ello exhortó a los organizadores del Foro a que escribieran un libro que narrara las historias e incluyera los análisis que allí se habían compartido. Que se editara "con un lenguaje claro, en favor de la paz, de la eliminación de estas armas, persuadiendo al mundo. El reto no es que esto lo conozca un millón, sino millones. Es una gran batalla de ideas y la conciencia es fundamental".
Y concluyó: "El mundo tiene que defender la causa más importante de todas: la supervivencia de la especie".
Un acto de racismo nuclear
En esos términos se expresó Roland Oldham, presidente de la Asociación de Víctimas de las armas nucleares, de Tahití, quien luego de expresar un profundo reconocimiento a Fidel por su liderazgo y al pueblo cubano por haber resistido al bloqueo norteamericano por más de cinco décadas, realizó una potente denuncia contra Francia, por sus ensayos nucleares primero en Argelia y, tras la independencia de ese país, en la llamada Polinesia francesa.
Por más de 30 años, entre 1960 y 1996, explotaron en ese pequeño territorio del Pacífico 133 bombas, la mayor concentración de ensayos nucleares en un solo lugar del planeta.
Los norteamericanos, los ingleses y los franceses han utilizado el Pacífico para sus ensayos nucleares. Algunas islas del Pacífico como el Atolón de Mururoa se siguen usando como almacenes de desechos nucleares. Allí se han hecho más de cien ensayos subterráneos y el atolón está a punto de fragmentarse y pulverizarse. Si se desmorona, podría provocar un tsunami que causaría una gran catástrofe no solo para el Pacífico sino para el mundo por la gran cantidad de material radiactivo, químico, que contaminaría la vida marina.
"Lo que han hecho los franceses en mi país es un acto de agresión contra la minoría que somos. Es un acto de racismo que yo denomino ‘racismo nuclear’".
Oldham fue especialmente agudo en el análisis de la hipócrita política occidental que mientras habla de la paz, comete uno tras otros los más grandes crímenes. "Tienen sangre en las manos", denunció y aseveró: "No se puede obtener la paz a través de las armas nucleares. No se puede cuando un país trata de agredir y dominar a otros".
Un mundo con armas nucleares no puede existir
Tras escuchar la intervención del tahitiano Roland Oldham, Fidel siguió el hilo de la narración que había esbozado antes: ¿Qué hacer? ¿Cómo ayudar en este gravísimo problema que la humanidad tiene ante sí? El asunto primordial para el Comandante en Jefe es reconocer que "un mundo con armas nucleares no puede existir. No es compatible la paz con las armas nucleares, un hecho que cualquiera puede comprobar".
La gran paradoja que se vive hoy es que el ser humano está más amenazado que nunca, y a su vez, es un hecho real que nunca la ciencia ha avanzado "a un ritmo tan fabuloso", acotó el Comandante. Cuba es un ejemplo de cuánto nos hemos beneficiado de ella, particularmente de la ciencia médica, algo que ha compartido con decenas de países sin hacer la más mínima publicidad, y desde los primeros años de la Revolución, cuando un equipo médico de la Isla asistió a los argelinos víctimas de la guerra contra la invasión francesa. "Hay hechos que demuestran las posibilidades reales de nuestros países, aunque no seamos ricos", y más adelante añadió una certeza: "Lidiando con estos problemas, la ciencia es capaz de salvar muchas vidas".
Pero la primera y gran preocupación de Fidel —tema al que volvió más de una vez en su intervención en el Foro— es "qué hacer por la supervivencia de la humanidad". Hubo en torno a esta idea reflexiones memorables. Citamos una, que quizás explica por qué los diez hibakushas rindieron aquel emocionado homenaje a Fidel: "Nadie nos puede arrebatar la libertad para influir en los demás, dando a conocer la verdad que es la única forma de cambiar los acontecimientos... Se trata de una batalla que estamos obligados a ganar, y habrá que hacer todo lo posible para ganarnos el derecho a seguir existiendo".
“Estamos obligados a ganar la batalla por la sobrevivencia”
Va a ser difícil olvidar la imagen que cerró el encuentro. Fidel, con un kimono por encima de la chaqueta deportiva y de pie, muy serio, rodeado por diez hibakushas, como llaman en Japón a los sobrevivientes de las bombas atómicas que lanzó Estados Unidos contra Hiroshima y Nagasaki. Cada uno lo saludó con una reverencia de cortesía y la única mujer, Ritsoku Ishikawa, no solo se inclinó, sino que besó el dorso de la mano del Comandante.
Aunque difícilmente el Palacio de las Convenciones recuerde otro encuentro en el que haya habido más cámaras fotográficas por metro cuadrado, ni los flashes se sintieron en ese instante. Fue la emoción la que congeló la imagen para el pequeño grupo de cubanos y los 770 activistas japoneses que llegaron en la mañana del jueves al puerto de La Habana a bordo del Crucero por la Paz, el barco que recorre el mundo cada año con activistas contra las amenazas nucleares y medioambientales.
Por segundo año consecutivo se reúnen en este edificio con el líder histórico de la Revolución cubana, y por segunda vez, no pudo ser más estremecedor escuchar testimonios del dolor que padecen millones de personas víctimas de los efectos de la radiación nuclear. Pero no fue este un encuentro de cortesía, sino la sesión principal del "Foro global por un mundo libre de armas nucleares", evento que había sido uno de los acuerdos del encuentro anterior en La Habana y cuyos organizadores decidieron celebrarlo aquí.
Las intervenciones de los participantes fueron de lujo e incluyeron la de un sobreviviente del bombazo de Hiroshima, un profesor de la Universidad de Fukushima —donde el terremoto y el tsunami que devastó Japón provocó el accidente de una electronuclear—, el presidente de la Asociación de Víctimas Nucleares "Morurua e Tatou", de Tahití, y un médico cubano que narró la experiencia de la Isla en el tratamiento de niños afectados por el accidente en la planta de Chernobil, Ucrania. "Las descripciones que ustedes hacen le rompen el alma a cualquiera", había reaccionado Fidel, notablemente conmovido ante lo que allí se dijo.
Tres días en el infierno
Sobrecoge el auditorio. No solo porque son más de 700 personas, no solo porque se trata de pacifistas, enemigos declarados de todas las armas. Es que sufrieron en carne propia o en la de sus antepasados, el infierno de un bombardeo nuclear. En el Peace Boat o Crucero por la Paz, viajan algunos que tenían un año, cuatro, 13 o 16, cuando se produjo el criminal ataque a las ciudades japonesas donde ellos vivían. Hoy cuentan entre 67 y 83 y como una distinción se les sienta en la primera fila. De conocerse más y mejor sus historias, quizás el mundo no fuera el lugar de miedo en que lo han convertido las armas.
Él vivía a ocho kilómetros del epicentro de una de las dos tragedias provocadas por la prepotencia norteamericana aquel agosto de 1945. "Sentí un ruido ensordecedor y vi un gran rayo de luz que me deslumbró y ya no supe qué hacer¼ ", cuenta y su testimonio parece el relato de una película de ficción cuando todo arde alrededor del niño de 13 años que, huyendo del fuego, solo se cruzaba con espectros de seres humanos sin cabellos, con el rostro ennegrecido y las ropas desechas. "Algunos iban desnudos completamente, con los brazos cruzados como tratando de cubrirse el pecho y uno no podía saber si eran hombres o mujeres de tan deformados que estaban"
Tres días estuvo Nakamura ayudando a mover cadáveres. A él le tocaba tomarlos por los tobillos y al principio no lograba alzarlos porque se le corrían o se desgarraban las carnes. Alguien le gritó que metiera los dedos hasta el hueso. "Pero yo solo era un niño de 13 años y mi cuerpo estaba paralizado ¿No eres un hombre japonés? me gritaron. Entonces me resigné e introduje mis dedos en las carnes descompuestas y apreté fuerte. Cargué alrededor de 30 cuerpos para los camiones y los llevamos hasta una gran fosa en las afueras de la ciudad y allí los dejamos Fueron tres días en el infierno".
Para más horror, la tragedia de Nakamura, que es la de miles de ciudadanos de Hiroshima y Nagasaki, no terminó con el fin de la II Guerra Mundial. A lo largo de su vida, el infierno se ha sostenido en constantes enfermedades que comenzaron por la caída total del cabello a los pocos días del ataque, encías sangrantes, adelgazamiento abrupto, anomalías hormonales, cinco cirugías por cáncer."Los daños que me provocaron las radiaciones me han hecho sufrir toda la vida¼ ". Hoy mismo, mientras llegaba a La Habana, en Japón moría una hermana, otra hibakusha, sobreviviente de Hiroshima.
"Esta puede ser la última vez que cuente mis experiencias", afirma el hombre que, a pesar de los sufrimientos, considera un honor haber vivido tantos años para contarle al mundo el profundo daño físico y psíquico que provoca el contacto humano con la energía nuclear. Y cita a una persona allegada, cuyo pensamiento comparte: "La energía nuclear y la Humanidad no deben convivir ". Entonces, en nombre de los hibakushas le pide a Fidel que encabece un movimiento para promover las zonas desnuclearizadas en todo el planeta y que convoque a los alcaldes del mundo por la paz, promoviendo la eliminación de todas las armas nucleares.
"El desastre que nos robó la naturaleza"
Fuminori Tamba, profesor de la Universidad de Fukushima expone datos que, según afirma, escamotearon las autoridades japonesas sobre la tragedia en la planta nuclear de su ciudad tras el terremoto y el tsunami del pasado año.
El experto califica la tragedia como un escape grande de radiación que ha contaminado la tierra y las aguas, dañando toda la agricultura y la pesca. "El problema más grande es que el gobierno no informó a tiempo y muchas personas estuvieron expuestas a una radiación inútil". Se le pasó información inmediata al ejército norteamericano que no se les brindó a las personas expuestas. El gobierno solo admitió la fusión de los reactores dos meses después del accidente.
Los datos abruman. Más de 60 mil personas se han ido de la prefectura y aún más de 100 mil niños permanecen en refugios temporales. Los que no han sido evacuados viven en áreas contaminadas, sin poder salir de aulas cerradas bajo fuerte calor en condiciones alarmantes para su crecimiento y salud.
De acuerdo con una encuesta de la Universidad, realizada en un universo de 30 mil personas, hay familias que han cambiado hasta diez veces de hogar en unos meses, hogares divididos en instalaciones provisionales. El desempleo y el subempleo sobrepasa el 50 % de la población laboralmente activa. Cerca de la mitad de los menores de 35 años evacuados no tienen interés en regresar a su lugar de origen.
El abuelo de Tamba es sobreviviente de Hiroshima. "Hace poco alguien me preguntó en la calle si era japonés, cuando le dije que sí me dijo: Fukushima", comentó conmovido con la solidaridad de los cubanos y a ellos pidió que los acompañen en la lucha por la atención a los sobrevivientes y por un mundo desnuclearizado.
Al terminar su exposición entregó a Fidel un sello donde manos de niños sostienen una paloma.
También expuso sus experiencias el doctor Julio Medina, quien dirige el programa de atención a los niños víctimas de la tragedia de Chernobil, que en Cuba ha atendido a más de 26 mil personas en 21 años.
Nuestro deber es divulgar estos testimonios
"Es muy valioso valorar lo que ocurrió en 1945 y lo que sobrevino después con el uso de esa energía en aquella planta sin mucha seguridad, Chernobil, originando un grave accidente... Si seguimos hurgando, podríamos conocer con más detalles las consecuencias de aquellas pruebas que se hicieron en el Pacífico Sur, entre ellas las que provocaron las lluvias radiactivas. Ahora tenemos nuevas noticias, tras el accidente en Fukushima. Por ejemplo, que Alemania haya anunciado que cerrará todas las plantas nucleares", enumeró.
Casi nadie ha meditado mucho sobre el hecho de que hoy la energía nuclear está menos protegida que nunca. "Un avión pequeño puede provocar una catástrofe mucho
mayor que la de Chernobil. ¿Y cuál podría causar un loco? ¿O un suicida? ¿Y acaso no los hay? Puede crear una peor todavía un hombre con un botón nuclear. En la época de Hiroshima y Nagasaki nadie disponía de tal botón. Eran solo dos bombas las que se habían producido, y fueron lanzadas deliberadamente... Nadie tenía entonces un botón nuclear, ni hacía falta", añadió Fidel.
Hoy ha cambiado dramáticamente la situación y la humanidad es mil veces más vulnerable. Fidel explicó: "Son 25 mil armas nucleares las que tiene el mundo y cada vez son más automáticas las respuestas posibles, porque no disponen de tiempo los hombres para tomar las decisiones".
El Comandante en Jefe recordó que Cuba sabe muy bien lo que es una crisis nuclear. "Nos tocó vivir la de Octubre de 1962, y sabemos lo cerca que estuvo el mundo de la catástrofe. Ahora será peor: hay bombas de varios megatones y mucho más precisas. Se han hecho pruebas con bombas que alcanzan decenas de veces la potencia de las que fueron lanzadas en Hiroshima y Nagasaki, que apenas rebasaban algunas decenas de kilotones. Nadie sabe qué efectos causaron las lluvias ácidas tras esas pruebas".
Por eso, dijo Fidel, "nuestro deber —y es la mejor forma de apoyar el esfuerzo de las víctimas de aquel bárbaro y brutal ataque contra Hiroshima y Nagasaki— es divulgar todo esto". Por ello exhortó a los organizadores del Foro a que escribieran un libro que narrara las historias e incluyera los análisis que allí se habían compartido. Que se editara "con un lenguaje claro, en favor de la paz, de la eliminación de estas armas, persuadiendo al mundo. El reto no es que esto lo conozca un millón, sino millones. Es una gran batalla de ideas y la conciencia es fundamental".
Y concluyó: "El mundo tiene que defender la causa más importante de todas: la supervivencia de la especie".
Un acto de racismo nuclear
En esos términos se expresó Roland Oldham, presidente de la Asociación de Víctimas de las armas nucleares, de Tahití, quien luego de expresar un profundo reconocimiento a Fidel por su liderazgo y al pueblo cubano por haber resistido al bloqueo norteamericano por más de cinco décadas, realizó una potente denuncia contra Francia, por sus ensayos nucleares primero en Argelia y, tras la independencia de ese país, en la llamada Polinesia francesa.
Por más de 30 años, entre 1960 y 1996, explotaron en ese pequeño territorio del Pacífico 133 bombas, la mayor concentración de ensayos nucleares en un solo lugar del planeta.
Los norteamericanos, los ingleses y los franceses han utilizado el Pacífico para sus ensayos nucleares. Algunas islas del Pacífico como el Atolón de Mururoa se siguen usando como almacenes de desechos nucleares. Allí se han hecho más de cien ensayos subterráneos y el atolón está a punto de fragmentarse y pulverizarse. Si se desmorona, podría provocar un tsunami que causaría una gran catástrofe no solo para el Pacífico sino para el mundo por la gran cantidad de material radiactivo, químico, que contaminaría la vida marina.
"Lo que han hecho los franceses en mi país es un acto de agresión contra la minoría que somos. Es un acto de racismo que yo denomino ‘racismo nuclear’".
Oldham fue especialmente agudo en el análisis de la hipócrita política occidental que mientras habla de la paz, comete uno tras otros los más grandes crímenes. "Tienen sangre en las manos", denunció y aseveró: "No se puede obtener la paz a través de las armas nucleares. No se puede cuando un país trata de agredir y dominar a otros".
Un mundo con armas nucleares no puede existir
Tras escuchar la intervención del tahitiano Roland Oldham, Fidel siguió el hilo de la narración que había esbozado antes: ¿Qué hacer? ¿Cómo ayudar en este gravísimo problema que la humanidad tiene ante sí? El asunto primordial para el Comandante en Jefe es reconocer que "un mundo con armas nucleares no puede existir. No es compatible la paz con las armas nucleares, un hecho que cualquiera puede comprobar".
La gran paradoja que se vive hoy es que el ser humano está más amenazado que nunca, y a su vez, es un hecho real que nunca la ciencia ha avanzado "a un ritmo tan fabuloso", acotó el Comandante. Cuba es un ejemplo de cuánto nos hemos beneficiado de ella, particularmente de la ciencia médica, algo que ha compartido con decenas de países sin hacer la más mínima publicidad, y desde los primeros años de la Revolución, cuando un equipo médico de la Isla asistió a los argelinos víctimas de la guerra contra la invasión francesa. "Hay hechos que demuestran las posibilidades reales de nuestros países, aunque no seamos ricos", y más adelante añadió una certeza: "Lidiando con estos problemas, la ciencia es capaz de salvar muchas vidas".
Pero la primera y gran preocupación de Fidel —tema al que volvió más de una vez en su intervención en el Foro— es "qué hacer por la supervivencia de la humanidad". Hubo en torno a esta idea reflexiones memorables. Citamos una, que quizás explica por qué los diez hibakushas rindieron aquel emocionado homenaje a Fidel: "Nadie nos puede arrebatar la libertad para influir en los demás, dando a conocer la verdad que es la única forma de cambiar los acontecimientos... Se trata de una batalla que estamos obligados a ganar, y habrá que hacer todo lo posible para ganarnos el derecho a seguir existiendo".
viernes, 17 de febrero de 2012
Una entrevista para la historia
Autor :Margarita Piedra Cesar
La entrevista que el 17 de febrero de 1957 ofreciera el Comandante en Jefe Fidel Castro a Herbert L. Matthews, prestigioso periodista del diario norteamericano The New York Times, rompió el silencio que sobre la lucha guerrillera en la Sierra maestra mantenía la dictadura batistiana mediante una férrea censura de prensa.
Bajo el título "Visita al cubano rebelde en su refugio", se publicó el 14 de febrero de 1957 el primero de tres reportajes de Matthews, acompañado de una foto del líder del Movimiento 26 de Julio, que acaparó la atención mundial y conmocionó la isla, pues según la dictadura el foco guerrillero había sido exterminado y su líder muerto.
El reportaje aparecido en el influyente diario norteamericano The New York Times comenzaba de esta forma: "Fidel Castro, el líder rebelde de la juventud cubana, está vivo y peleando con éxito en la intrincada Sierra Maestra, en el extremo sur de la isla"
La entrevista se realizó en áreas de la finca del campesino Epifanio Díaz, en la zona del Jíbaro, en la Sierra Maestra, lugar donde había llegado el reportero en la madrugada del domingo 17 de febrero, después de 16 horas de viaje en auto desde La Habana hasta Manzanillo y una extensa y riesgosa caminata nocturna hasta el sitio indicado para el encuentro. Matthews tenía entonces 57 años de edad.
El Comandante en Jefe y Mathews conversaron desde el amanecer hasta la media mañana del 17 en un bohío vara en tierra donde Fidel le expuso detalles de la lucha guerrillera durante los 79 días transcurridos, desde la llegada del Granma hasta esa fecha debido a la censura impuesta por la dictadura, por lo que dijo al reportero norteamericano: "Usted será el primero en hablar de nosotros"
"Batista -dijo Fidel- tiene tres mil hombres sobre las armas contra nosotros. El ejército opera en columnas de 200 soldados, nosotros en grupos de 10 a 40. Es una batalla contra el tiempo y el tiempo está a nuestro favor".
En esos momentos, el núcleo guerrillero era solo de 18 hombres armados.
La entrevista realizada por el prestigioso reportero a Fidel en la Sierra Maestra, finalizó en la media mañana del 17 de febrero de 1957, hace hoy exactamente 55 años. Las notas tomadas por el periodista y las fotos fueron sacadas del país el día 19 de ese mes, en el cinto de la esposa de Herbert L. Matthews y el 24 era publicado el primero de los tres reportajes que sobre el tema escribiera para el New York Times.
La entrevista que el 17 de febrero de 1957 ofreciera el Comandante en Jefe Fidel Castro a Herbert L. Matthews, prestigioso periodista del diario norteamericano The New York Times, rompió el silencio que sobre la lucha guerrillera en la Sierra maestra mantenía la dictadura batistiana mediante una férrea censura de prensa.
Bajo el título "Visita al cubano rebelde en su refugio", se publicó el 14 de febrero de 1957 el primero de tres reportajes de Matthews, acompañado de una foto del líder del Movimiento 26 de Julio, que acaparó la atención mundial y conmocionó la isla, pues según la dictadura el foco guerrillero había sido exterminado y su líder muerto.
El reportaje aparecido en el influyente diario norteamericano The New York Times comenzaba de esta forma: "Fidel Castro, el líder rebelde de la juventud cubana, está vivo y peleando con éxito en la intrincada Sierra Maestra, en el extremo sur de la isla"
La entrevista se realizó en áreas de la finca del campesino Epifanio Díaz, en la zona del Jíbaro, en la Sierra Maestra, lugar donde había llegado el reportero en la madrugada del domingo 17 de febrero, después de 16 horas de viaje en auto desde La Habana hasta Manzanillo y una extensa y riesgosa caminata nocturna hasta el sitio indicado para el encuentro. Matthews tenía entonces 57 años de edad.
El Comandante en Jefe y Mathews conversaron desde el amanecer hasta la media mañana del 17 en un bohío vara en tierra donde Fidel le expuso detalles de la lucha guerrillera durante los 79 días transcurridos, desde la llegada del Granma hasta esa fecha debido a la censura impuesta por la dictadura, por lo que dijo al reportero norteamericano: "Usted será el primero en hablar de nosotros"
"Batista -dijo Fidel- tiene tres mil hombres sobre las armas contra nosotros. El ejército opera en columnas de 200 soldados, nosotros en grupos de 10 a 40. Es una batalla contra el tiempo y el tiempo está a nuestro favor".
En esos momentos, el núcleo guerrillero era solo de 18 hombres armados.
La entrevista realizada por el prestigioso reportero a Fidel en la Sierra Maestra, finalizó en la media mañana del 17 de febrero de 1957, hace hoy exactamente 55 años. Las notas tomadas por el periodista y las fotos fueron sacadas del país el día 19 de ese mes, en el cinto de la esposa de Herbert L. Matthews y el 24 era publicado el primero de los tres reportajes que sobre el tema escribiera para el New York Times.
miércoles, 15 de febrero de 2012
Presentan libro sobre Fidel y los desastres naturales
Autor :Orfilio Peláez/Granma Digital
El libro Fidel Castro ante los desastres naturales. Pensamiento y Acción, que pone de manifiesto el magisterio y la guía del líder de la Revolución cubana para enfrentar los impactos de tales fenómenos, fue presentado ayer en la capitalina Casa del ALBA cultural.
La obra, escrita por el profesor Luis Enrique Ramos Guadalupe, reconocido historiador de la meteorología en la Mayor de las Antillas y asesor de la presidencia de la Academia de Ciencias de Cuba, muestra en sus más de 330 páginas de texto, fotos y mapas la participación del Comandante en Jefe en 51 eventos de ese tipo acaecidos en nuestro país y en otras partes del planeta, como tormentas tropicales, huracanes, lluvias intensas y sismos.
De manera particular sobresale en el texto la narración de pasajes referidos a la presencia de Fidel en tierras orientales cuando el azote del huracán Flora (octubre de 1963), su labor al frente de las operaciones de rescate y cómo estuvo a punto de sufrir un peligroso accidente al quedar detenido por la crecida de un río el vehículo "anfibio" en el cual se desplazaba.
Al hacer la presentación, la doctora Gisela Alonso, presidenta de la Agencia de Medio Ambiente y redactora del prólogo, subrayó que el libro, editado por la Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, constituye también una fuente de referencia insustituible para conocer la provechosa experiencia de Cuba en el enfrentamiento a los desastres, y el alto sentido humanista de Fidel, al ofrecer ayuda inmediata a diferentes pueblos dañados por catástrofes naturales.
El libro Fidel Castro ante los desastres naturales. Pensamiento y Acción, que pone de manifiesto el magisterio y la guía del líder de la Revolución cubana para enfrentar los impactos de tales fenómenos, fue presentado ayer en la capitalina Casa del ALBA cultural.
La obra, escrita por el profesor Luis Enrique Ramos Guadalupe, reconocido historiador de la meteorología en la Mayor de las Antillas y asesor de la presidencia de la Academia de Ciencias de Cuba, muestra en sus más de 330 páginas de texto, fotos y mapas la participación del Comandante en Jefe en 51 eventos de ese tipo acaecidos en nuestro país y en otras partes del planeta, como tormentas tropicales, huracanes, lluvias intensas y sismos.
De manera particular sobresale en el texto la narración de pasajes referidos a la presencia de Fidel en tierras orientales cuando el azote del huracán Flora (octubre de 1963), su labor al frente de las operaciones de rescate y cómo estuvo a punto de sufrir un peligroso accidente al quedar detenido por la crecida de un río el vehículo "anfibio" en el cual se desplazaba.
Al hacer la presentación, la doctora Gisela Alonso, presidenta de la Agencia de Medio Ambiente y redactora del prólogo, subrayó que el libro, editado por la Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, constituye también una fuente de referencia insustituible para conocer la provechosa experiencia de Cuba en el enfrentamiento a los desastres, y el alto sentido humanista de Fidel, al ofrecer ayuda inmediata a diferentes pueblos dañados por catástrofes naturales.
lunes, 30 de enero de 2012
Amplia repercusión internacional del discurso de Raúl
Por AIN
Agencias de prensa extranjeras acreditadas en esta capital reflejan ampliamente el discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, en la clausura de la Primera Conferencia Nacional de la organización.
La española EFE significó que Raúl, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, defendió el sistema de partido único de la Isla, frente al juego de la demagogia y la mercantilización de la política, propio de las sociedades capitalistas.
"Renunciar al principio de un solo partido equivaldría sencillamente a legalizar al partido o los partidos del imperialismo en suelo patrio y sacrificar el arma estratégica de la unidad de los cubanos", subrayó esa agencia, al citar al dignatario cubano.
Denunció -refiere EFE- que los adversarios de Cuba y hasta algunos simpatizantes exigen volver al sistema político anterior a 1959, sin tener en cuenta la historia de permanente agresión, bloqueo, injerencia y cerco mediático que ha tenido que enfrentar la Revolución.
Esos argumentos también fueron reflejados por la agencia estadounidense AP, que enfatizó en las palabras de Raúl en la defensa del modelo de partido único en Cuba, al cual consideró una fortaleza en la protección de la independencia nacional.
El gobernante -precisa- se concentró en enfatizar la política anticorrupción y asegurar que se combatirá con mano dura el flagelo, batalla en la cual corresponde un papel primordial a los militantes del PCC.
Sobre este tema, la agencia francesa AFP citó a Raúl cuando dijo: "Afortunadamente, sin el peor ánimo de restarle gravedad a este mal, considero que nuestro país puede ganarle la batalla a la corrupción, primero frenarla y luego liquidarla sin contemplaciones de ningún tipo".
La mexicana Notimex y la Alemana DPA también reseñan las palabras del dignatario en la Primera Conferencia Nacional del PCC, y remarcan lo relacionado con la defensa el sistema de partido único de la Isla, frente al juego de la demagogia y la mercantilización de la política.
Agencias de prensa extranjeras acreditadas en esta capital reflejan ampliamente el discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, en la clausura de la Primera Conferencia Nacional de la organización.
La española EFE significó que Raúl, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, defendió el sistema de partido único de la Isla, frente al juego de la demagogia y la mercantilización de la política, propio de las sociedades capitalistas.
"Renunciar al principio de un solo partido equivaldría sencillamente a legalizar al partido o los partidos del imperialismo en suelo patrio y sacrificar el arma estratégica de la unidad de los cubanos", subrayó esa agencia, al citar al dignatario cubano.
Denunció -refiere EFE- que los adversarios de Cuba y hasta algunos simpatizantes exigen volver al sistema político anterior a 1959, sin tener en cuenta la historia de permanente agresión, bloqueo, injerencia y cerco mediático que ha tenido que enfrentar la Revolución.
Esos argumentos también fueron reflejados por la agencia estadounidense AP, que enfatizó en las palabras de Raúl en la defensa del modelo de partido único en Cuba, al cual consideró una fortaleza en la protección de la independencia nacional.
El gobernante -precisa- se concentró en enfatizar la política anticorrupción y asegurar que se combatirá con mano dura el flagelo, batalla en la cual corresponde un papel primordial a los militantes del PCC.
Sobre este tema, la agencia francesa AFP citó a Raúl cuando dijo: "Afortunadamente, sin el peor ánimo de restarle gravedad a este mal, considero que nuestro país puede ganarle la batalla a la corrupción, primero frenarla y luego liquidarla sin contemplaciones de ningún tipo".
La mexicana Notimex y la Alemana DPA también reseñan las palabras del dignatario en la Primera Conferencia Nacional del PCC, y remarcan lo relacionado con la defensa el sistema de partido único de la Isla, frente al juego de la demagogia y la mercantilización de la política.
martes, 3 de enero de 2012
Envia Fidel Mensaje a Vera
El Comandante en Jefe Fidel Castro envió un mensaje de felicitación por el fin de año a Norge Luis Vera, quien se recupera de un grave accidente del Tránsito en la sala de cuidados intensivos del Hospital Saturnino Lora en Santiago de Cuba
domingo, 6 de noviembre de 2011
Emotivo homenaje a Fidel Castro en Mar del Plata
Autor :PL Un multitudinario y emotivo homenaje rindieron ayer al líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, los participantes en el encuentro "De la derrota del ALCA a la UNASUR" realizado en Mar del Plata, Argentina.
En más de 10 mil estimó el embajador cubano Jorge Lamadrid el número de representantes de organizaciones sociales, sindicales y políticas que abarrotaron el Club 11 Unidos de esa ciudad balneario, distante unos 410 kilómetros al sur de esta capital.
Lamadrid destacó en diálogo con Prensa Latina que como parte del homenaje fue proyectado un documental realizado por el Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA), el cual resume momentos trascendentes de la vida y obra de Fidel Castro.
Las palabras de respeto al histórico líder revolucionario fueron pronunciadas por el secretario general del Partido Comunista de la Argentina, Patricio Echegaray, quien realzó el papel fundamental desempeñado por éste en el fracaso del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Si bien (Fidel Castro) no estuvo físicamente presente el día en que el ALCA fue enterrado en la contracumbre de Mar del Plata de 2005, "su voluntad, pensamiento e inspiración fueron decisivos para que alcancemos este triunfo", subrayó.
Quienes participamos desde el principio de aquella iniciativa, "recordamos la forma en que Fidel nos alentó, nos impulsó a superar las diferencias secundarias que han dividido a los sectores populares y a protagonizar una jornada patriótica, antiimperialista y unitaria", rememoró.
Echegaray definió al jefe de la Revolución cubana como el estadista y revolucionario que mejor ha comprendido la esencia del monstruo imperialista y que salió airoso de los ataques de las ultimas 15 administraciones de los Estados Unidos.
No podemos olvidar, en este momento de reconocimiento, que fue él quien nos alertó y nos ayudó a luchar contra la deuda externa, entendiéndola como un arma del arsenal de los poderosos contra nuestros pueblos, agregó.
Significó asimismo que el expresidente cubano continúa expresando su afecto por la Argentina y mantiene firme su solidaridad en nuestros reclamos de soberanía por las islas Malvinas.
(Fidel Castro) "es quien nos impulsa a librar la batalla de ideas y quien dando ejemplo de consecuencia con los intereses de su propio pueblo nos impulsa a ser fieles en la lucha por la liberación nacional y social", remarcó el dirigente comunista argentino.
En la propia jornada conmemorativa del sexto aniversario del No al ALCA se rindió también homenaje al ex dignatario argentino Néstor Kirchner, quien hace seis años en la Cumbre de las Américas ratificó la negativa de varios países latinoamericanos de sumarse a ese proyecto de dominación estadounidense.
Una decena de paneles sesionaron durante todo el día en Mar del Plata, el último de los cuales abordó el tema "La derrota del ALCA y los gobiernos populares populares emergentes" y fue encabezado por el canciller uruguayo, Luis Almagro.
De los debates surgió la propuesta de realizar, cada 5 de noviembre en Mar del Plata, el Foro por la Unidad de los Pueblos Latinoamericanos.
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