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lunes, 24 de diciembre de 2018

Pascuas sangrientas u Operación Regalo de Navidad

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 24 dic.— Operación Regalo de Navidad, bajo ese nombre se llevó a cabo a partir del 24 de diciembre de 1956 uno de los más repugnantes crímenes colectivos de la dictadura de Fulgencio Batista cuando en la región del norte oriental fueron asesinados 23 opositores del régimen de distintas tendencias políticas, incluidos dirigentes obreros y campesinos.

La orden de ejecutar tan dantesca operación fue transmitida personalmente por el dictador Batista al Jefe del regimiento número 8 de la Guardia Rural con sede en Holguín, al mando del siniestro Coronel Fermín Cowley Gallego, temiendo se repitiera en otra ciudad oriental lo sucedido en Santiago de Cuba el 30 de noviembre, conociendo además que Fidel y varios expedicionarios del Granma se encontraban en la Sierra Maestra reorganizando la lucha.

Aprovechando la tradicional reunión familiar navideña los sicarios de la dictadura detuvieron a casi todos los opositores en sus propios hogares asesinándolos o ahorcándolos entre el 24 y el 25 de diciembre.

En el caso de Rafael Orejón, la primera víctima, era trabajador de la Nicaro Níquel Company, siendo ultimado cuando viajaba en un automóvil para reunirse con los suyos en Guantánamo. Era jefe de acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio en la zona de Nicaro.

Los cuerpos de los ejecutados en la macabra operación fueron lanzados en lugares apartados de varias poblaciones de las antiguas regiones de Las Tunas y Holguín, lo que provocó una repulsa popular. Desde entonces, este crimen fue conocido como las Pascuas Sangrientas.

Varias causas judiciales fueron abiertas contra los ejecutores de los asesinatos, entre ellos el propio Coronel Cowley, pero como era de esperar, todos los criminales fueron absueltos, echándole la culpa de los asesinatos a ajustes de cuentas entre bandas subversivas o terroristas.

El Coronel Fermín Cowley Gallego, principal autor de estos crímenes y más adelante también de los cometidos contra los expedicionarios del Yate Corinthia, fue ejecutado por un comando del Movimiento 26 de Julio el 23 de noviembre de 1957 en la ciudad de Holguín.

Hoy al cumplirse el aniversario 62 de las Pascuas Sangrientas solo digamos: ¡Gloria eterna a los 23 revolucionarios asesinados!

domingo, 24 de diciembre de 2017

Operación Regalo de Navidad y las Pascuas Sangrientas

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 24 dic.— El mes de diciembre de 1956 fue trágico para los pobladores de la entonces provincia de Oriente por la sucesión de crímenes cometidos en el territorio por las fuerzas represivas de la dictadura batistiana, en un intento de matar las esperanzas de libertad de los cubanos que recomenzaban la lucha a partir de la llegada a la isla el día 2 del yate Granma, con una carga de heroicos hombres que habían prometido ser libres o mártires ese año.

Tres días después de desembarco por las cercanías de Niquero en la costa sur oriental, el 5 de diciembre los 82 expedicionarios del Granma fueron emboscados en el lugar conocido por Alegría de Pío donde murieron tres combatientes revolucionarios, mientras que los 79 restantes tuvieron que dispersarse por toda la región formando pequeños grupos.

A partir de ese momento el régimen desató una cacería contra los expedicionarios. Los días 7, 8 y 9 de diciembre fueron asesinados 17 combatientes apresados en varios puntos de la región de Niquero y con los tres caídos en Alegría de Pío sumaban 20 en total.

Mientras eso sucedía en el sur de Oriente, en el norte de la provincia, el régimen premeditaba una cadena de crímenes contra militantes de distintas organizaciones revolucionarias, para sembrar el terror entre la población y apaciguar las llamas de la insurrección que ya cobraba fuerza en todo el país.

Por orden del tirano Fulgencio Batista, el sanguinario Coronel Fermín Cowley, Jefe de Regimiento de Holguín, inició en la medianoche del 23 de diciembre de 1956, hace hoy 61 años, una cacería de revolucionarios residentes en Holguín, Mayarí, Banes, Puerto Padre y Victoria de Las Tunas en una operación que sádicamente denominó Regalo de Navidad. 

En total durante esa jornada conocida por las Pascuas Sangrientas fueron asesinadas 23 personas, arrancadas violentamente de sus hogares y ultimadas a balazos o colgadas de árboles, lo cual provocó una conmoción entre los pobladores de la región.

Y para cerrar diciembre de 1956, el día 31, último del año, fueron asesinados en Santiago de Cuba varios jóvenes revolucionarios, entre ellos los brigadistas del Movimiento 26 de Julio Hugo de Dios Soto, Froilán Guerra y William Soler, de solo 15 años y cuyos cadáveres horriblemente torturados aparecieron en diferentes sitios de la ciudad.

Durante los siete años de permanencia de Fulgencio Batista en el poder fueron asesinados más de 20 mil cubanos, que fue el precio que tuvo que pagar nuestro pueblo por su libertad definitiva alcanzada el primero de enero de 1959 con el triunfo del Ejército Rebelde.