Plaza de la revolución

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miércoles, 16 de enero de 2019

Rubén Martínez Villena un extraordinario revolucionario y poeta

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 16 ene.— "Hay una fuerza / concentrada, colérica, expectante / en el fondo sereno / de mi organismo; hay algo, / hay algo que reclama / un impulso de ascender y ascender hasta que pueda / ¡rendir montañas y amasar estrellas! /¡crecer, crecer hasta lo inmensurable!".

Esos versos fueron escritos en 1923 por  el joven abogado y poeta Rubén Martínez Villena, fallecido el 16 de enero de 1934, en La Habana, a causa de la tuberculosis, a la edad de 35 años, cuando ya era el principal líder de la clase obrera cubana bajo cuya dirección se produjo la huelga general que derrocó en agosto de 1933 al tirano Gerardo Machado, el asno con garras como él le había llamado en su propia cara.

Cuentan los que le conocieron, que Villena era un extraordinario poeta, que pudo hacer de sus versos, como lo hicieron otros, una forma de lucrar, de llenarse los bolsillos de dinero, aunque indiferentes a toda la tragedia que minaba la existencia de todos los humildes de su patria y sobre todo del proletariado.

Pero Rubén, aunque nacido en cuna de oro, estaba hecho de otra materia y sufría el dolor de los pobres y se conmovía ante sus desgracias,

por eso un día en una polémica con otro intelectual le dijo: "Yo destrozo mis versos, los desprecio, los regalo, los olvido, me interesan tanto, como a la mayor parte de nuestros escritores, les interesa la justicia social".

Fue esa una declaración de guerra con la poesía que Rubén había escrito hasta ese momento. Después vendrían otras como el Mensaje Lírico Civil, hecha tras las rejas cuando fue encarcelado por la Protesta de los Trece que él encabezó contra el gobierno lacayo y corrupto de Alfredo Zayas. Entonces dijo: "Hace falta una carga para matar bribones, / para acabar la obra de las revoluciones"

A partir de 1923 tras la Protesta de los Trece, Martínez Villena se destacó en el movimiento de veteranos y patriotas y en el grupo minorista y ese mismo año se unió a Julio Antonio Mella y junto a éste integra la Liga Anticlerical, la Liga Antimperialista de Cuba y el primer Partido Comunista de Cuba del cual llegó a ser miembro de su Comité Central.

Villena puso sus conocimientos de abogado a servicio de la Confederación Nacional Obrera de Cuba y de otras organizaciones proletarias a las cuales, ya aquejado por la tuberculosis, le dedicó todos sus esfuerzos siendo el alma de la primera huelga política de masas de país en 1930, mientras que en 1933 organizó y ejecutó la huelga obrera que derrocó al tirano Gerardo Machado, lo cual llevó a vías de hecho ya casi sin fuerzas. Sus últimos esfuerzos fueron para, desde su lecho de enfermo, seguir el Cuarto Congreso de la Unidad Sindical, que crearía la gloriosa CTC unos días antes de su muerte el 16 de enero de 1934.

Pablo de la Torriente Brau, quien fuera compañero de luchas de Martínez Villena expresó sobre los últimos instantes de la existencia de Rubén: "No hablaba con el dolor del que siente que la vida se le va, sino con la elocuente convicción del que sabe que el hombre pasa, las situaciones cambian y solo queda, renovándose eternamente, el pueblo".

85 años después de su muerte podemos decirle a Rubén Martínez Villena: El pueblo por el que luchaste y moriste te recuerda hoy con cariño y gratitud.

lunes, 31 de diciembre de 2018

Homenaje al poeta José María Heredia por 215 años de su natalicio

Por ACN

Santiago de Cuba, 31 dic.— El Museo Casa Natal de José María Heredia, en esta ciudad, rindió homenaje al patriota y poeta, considerado uno de los grandes líricos de América, en ocasión del aniversario 215 de su nacimiento el 31 de diciembre.
  
Con poemas y canciones fue recordado el bardo y ante el auditorio se escucharon los versos de Oda al Niágara y En el Teocalli de Cholula, dos conocidas obras de su autoría.
  
Un regalo de los artistas de la plástica de su tierra natal fue la pintura donada a la institución por Ulises Tabares Fernández con la técnica óleo sobre lienzo, realizada a espátula y con carácter figurativo.
  
Los trazos en su rostro son todo colorido, con una expresión artística, manifestó el autor al ponerla en manos de Laritza Martínez, especialista principal del museo.
  
Con su dulce voz juvenil, la solista Elizabeth Romero, quien estudió en la Escuela Vocacional de Arte José María Heredia, interpretó las piezas Creo en ti, de la agrupación mexicana Reik, y Candil de nieve, del cubano Raúl Torres, con letras de profundo lirismo como lo fueron también los versos del poeta santiaguero.
   
Fue colocada, además, una ofrenda floral ante el busto emplazado en la casona de arquitectura colonial, donde nació el 31 de diciembre  de 1803.
  
Como museo abrió sus puertas en 1969, luego del rescate del inmueble con sobrados valores patrimoniales por el arqueólogo y restaurador Francisco Prat Puig, aunque desde principios del siglo XX funcionó allí la Academia Municipal de Bellas Artes, gracias a la gestión del alcalde y patriota Emilio Bacardí.
  
Ubicada en la calle Heredia, la institución acoge talleres literarios, peñas de la ciudad, exposiciones,  entrega de premios a intelectuales y otras actividades culturales, al tiempo que recibe visitantes atraídos por la ambientación de la vivienda en sus espacios, mobiliario y patio, como en los siglos coloniales.
  
Días antes de cumplir los 20 Heredia debió partir al exilio en una embarcación, disfrazado de marinero, al estar acusado de participar en  la Conspiración de los Soles y Rayos de Bolívar.
  
De los Estados Unidos cruzó a México al no adaptarse al clima frío y costumbres del país, falleciendo en este último a los 35 años,  debido a una enfermedad pulmonar.
  
Dedicados a Heredia existen dos monumentos: uno en la rotonda de Vista Alegre, en Santiago de Cuba, y el otro en la ciudad de Toluca,  en México.

sábado, 25 de agosto de 2018

Juan Clemente Zenea, poeta, escritor y periodista

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 25 ago.— En un intento más por frenar las ansias independentistas de nuestro pueblo, el 25 de agosto de 1871, hace hoy 147 años, fue fusilado por los españoles el poeta, escritor y periodista cubano Juan Clemente Zenea, quien se destacaba por su oposición al yugo colonial de la Isla.

Juan Clemente tenía entonces 39 años pues había nacido en Bayamo el 24 de febrero de 1837. De joven estudió en el colegio que dirigía en La Habana el destacado pedagogo José de la Luz y Caballero, donde manifestó sus primeras inquietudes literarias y en MIL 846 con 14 años publicó sus primeros poemas en el periódico capitalino La Prensa, del cual llegó a ser redactor.

A partir de entonces sus obras aumentaron considerablemente publicándoles en colaboración con los poetas José Fornaris y Rafael Otero. En 1852 Zenea se vio obligado a emigrar a Estados Unidos donde colaboró con diversos periódicos en Nueva Orleans y Nueva York, en los cuales desarrolló una fuerte campaña contra el gobierno colonial español.

En 1853 Clemente Zenea es condenado en La Habana en ausencia por sus actividades contra el gobierno español, pero un año después debido a una amnistía general decretada regresa a Cuba y ejerce como profesor de inglés en el Colegio de José de la Luz y Caballero. Más tarde en MIL 865 regresa a Estados Unidos.

Juan Clemente Zenea es considerado como el mejor poeta elegíaco de su época y su obra ejerció gran influencia en la literatura cubana al retomar el romanticismo, marcando una nueva línea en la poesía hispanoamericana. En 1860 publicó su primer poemario “Cantos de la Tarde” y posteriormente “Nocturno” y “Fidelia”, que constituyen sus mejores obras.

Zenea regresó a Cuba en 1870 y luego de una entrevista en campos insurrectos con Carlos Manuel de Céspedes fue capturado por tropas españolas, trasladado a La Cabaña en La Habana, donde se le siguió un largo y tortuoso proceso judicial que lo condenó a muerte, sentencia que se ejecutó el 25 de agosto de 1871, en el Foso de Los Laureles.

Después de su muerte fue publicado su libro “Diario de un mártir”, donde en 16 composiciones Juan Clemente Zenea describe el martirio de los meses en presidio. 147 años después toda su obra es patrimonio de la cultura cubana para orgullo de su pueblo.

domingo, 14 de agosto de 2016

En agosto dijo adiós el poeta Jesús Cos Cause

Por Maria Elena López Jiménez

Santiago de Cuba, 14 ago.— Desde la sangre, en defensa de sus ancestros, el poeta Jesús Cos Cause plantó su identidad caribeña amando al abuelo Braulio, a los mártires, al peregrino y la misma entraña de la tierra natal.

Cómo no recordar al artista en este agosto, cuando fue uno de los primeros en cantarle con su lira al cubano grande,  al Comandante en Jefe de siempre, Fidel Castro. Cos Cause le tituló sus versos con 2 palabras: ”Escribo Fidel”…” y continuó declarando “porque ya se mi nombre. Esta ventana es mía y mi madre desde el jardín espanta con las flores el fantasma de la miseria… Escribo Fidel porque está cabalgando Bolívar otra vez sobre los Andes y las Antillas. Escribo Fidel y ya conozco los caminos”.

De este mismo canto el poeta definió con nitidez su origen cuando escribió que nació con las manos vacías y tan lejos de la fuente que nunca tuvo rostro y siempre tuvo sed.

De ahí nació y creció su obra: unió su presente y su pasado al proyecto revolucionario cubano y bien lo destacó cuando dijo que ponía los oídos a la tierra para escuchar seguro el andar de la lira en transformación, naciendo con el dolor, la sangre y las victorias de todos los héroes.

Agosto marcó también la desaparición física del bardo santiaguero; por estos días del año 2007 no dormía y en silencio vivía apegado a la casa del Caribe; presentía que el 23 era el adiós definitivo de la institución y de su gente; de la ciudad que le caló hasta lo más íntimo de la sangre; pero él no se imaginó que permanecería en su coral poético, con silueta quijotesca y una barba irreverente. Cierta madrugada atrapó una luciérnaga ”calle arriba, isla abajo” para vivir en el verso cubano y caribeño.

Recuerda un amigo que fue dueño de esa rara facultad de convertir en oro la arcilla común; tuvo una honradez profunda que animaba el corazón callado de las cosas… Los títulos del poeta insisten en imponer esa música extraña, profunda y primigenia.

El juglar definió los símbolos del Caribe en su antológico “Braulio Causse”, dedicado a su abuelo, un emigrante haitiano: Contaba que realizó la travesía en una calabaza inmensa con una caña como palo mayor y una hoja de yagruma de bandera... Era una de las voces más prominentes de la literatura y sobresalió como dramaturgo, antólogo y periodista. Con una prominente hoja de servicio a favor de las letras cubanas, obtuvo innumerables premios literarios en Cuba y el extranjero; al momento de su muerte fungía  como presidente del taller Internacional de Poesía El Caribe y el Mundo y del Congreso Mundial de Poesía, que cada año tienen lugar en Santiago de Cuba junto con el Festival del Caribe o Fiesta del Fuego.

El desaparecido filólogo, Oscar Ruiz Miyares definió la obra de Cos, como un afán de versificar la continuidad del hombre a través de la historia del Caribe en la tierra cubana, jamaicana o haitiana con sus nexos africanos y europeos.

Cantó al amor o al guerrillero cuando dijo “Camarada quiero sembrar una rosa del tamaño del pueblo. Por eso cuando caiga en el combate, siembra la rosa que salga de mi sangre”.

En estos días que se cumplen 7 años de sus últimas jornadas de vida, su tierra lo eterniza en su poesía y con una imagen que él mismo nominó como “El Quijote Negro” de las Antillas.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

José María Heredia, Cantor del Niágara

Por Bárbara Aroche Cuadro

El 31 de diciembre pero del año 1803, nació en Santiago de Cuba nuestro Poeta Pacional José María Heredia y Heredia. Comienza a estudiar  leyes en La Habana y continúa en México, termina en 1821 el grado de Bachiller en Leyes, estando nuevamente en Cuba.

La juventud de Heredia se caracteriza por el desarraigo. Tuvo que seguir los muchos traslados de sus padres: La Florida, Santo Domingo, Venezuela y México. Fundó en este país varios periódicos y colaboró en otros donde publicó poesias, sonetos, obras dramáticas y realizó traducciones. Alli llegó a ser miembro de la legislatura del estado, orador parlamentario y cívico, catedrático y Ministro de la Audiencia.

Sin embargo, dos años después, a causa de su participación en la conspiración de los Soles y Rayos de Bolívar contra el régimen colonial español, se vio forzado a exilarse en los Estados Unidos, sin poder regresar jamás a Cuba.

A José María Heredia, nuestro poeta nacional también se le conoce como el “Poeta de la Libertad de Cuba”, así como el del "Cantor del Niágara" por su oda Niágara. Vivió casi toda su vida fuera de su Isla adorada de ahi que muchos de sus poemas tengan que ver con la añoranza a su patria, aún cuando tratase temas que no tuvieran nada que ver con su isla.

En su obra se unen los más altos ideales patrióticos, herederos inmediatos de la Revolución Francesa, la apasionada percepción del paisaje en su dimensión espiritual, el paisaje de la patria, una lúcida conciencia artística y una singularísima capacidad creadora, rasgos todos que nos entregan, en su poesía, uno de los monumentos de la cultura del idioma.

Entre sus poemas se encuentran "Oda al Niágara", "Himno del Desterrado", "Misantropía" y otros muchos.

José  Martí dijo sobre Heredia: “supo sembrar en nuestra alma la pasión patria y el amor infinito a la solitaria y peregrina estrella de Cuba”

A 208 años de su nacimiento, Heredia es hoy uno de los más grandes hombres esenciales que siempre nos acompañan.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Julián del Casal, uno de los máximos exponentes del modernismo en Latinoamérica

Autor :Yadiana Torres Cobas 

La Cultura Cubana rinde tributo hoy a uno de sus hijos ilustres. Se trata de  Julián del Casal poeta de una pluma loable cuya prosa influyó en la mayoría de los poetas de vanguardia en América.

Un dia como hoy pero del año 1863, nace en La Habana. Conocido por seudónimos como El Conde de Camors, Hernani, Alceste. Cursó estudios en el Real Colegio de Belén, donde ingresó en 1870. Fundó con varios compañeros el periódico clandestino y manuscrito El Estudio, en el que publicó sus primeros versos. Se graduó de bachiller en 1880. Comenzó la carrera de derecho, pero no llegó a concluirla.

En El Ensayo (semanario de ciencias, artes y literatura) apareció la primera colaboración conocida de Casal en un órgano de prensa. Visitó el Nuevo Liceo gracias a su amistad con Nicolás Azcárate donde conoció a Ramón Meza y se puso en contacto con los principales autores extranjeros del momento. Trabajó como escribiente de la Intendencia General de Hacienda. En 1888 se trasladó a España y poco después regresó a La Habana en precaria situación económica. Comenzó a trabajar en La Discusión como corrector de pruebas y periodista. Por esos días estrechó relaciones con la familia Borrero.

Conoció a Rubén Darío en La Habana en julio de 1892, fue en la redacción del periódico El País donde se estrecharon las manos, aunque desde 1887 se conocían por vía epistolar. La impresión causada en Casal fue narra Raoul Cay, redactor de El Fígaro, quien asistió al banquete de bienvenida ofrecido a Darío: "Casal apenas almorzó, la admiración que siente por Rubén y el regocijo de tenerlo cerca, quitaron el apetito al sombrío poeta de Nieve". La celebridad de Casal, acrecentada con el tiempo, proviene de su condición de ser uno de los representantes cimeros del modernismo en Hispanoamérica.

En vida nunca pasó de ser un modesto escribiente de la Intendencia General de Hacienda, puesto este que perdió al publicar un artículo alusivo al Capitán General, y un talentoso redactor de prensa y colaborador de revistas culturales. Fue redactor del semanario La Familia Cristiana (1891-1892). Colaboró en La Habana Elegante, donde publicó una serie de artículos titulada «La sociedad de la Habana» (el primero de ellos, sobre el Capitán General Sabás Marín y su familia, le costó su puesto en la Intendencia General de Hacienda), El Fígaro, La Habana Literaria, El Hogar, El País, La Caricatura, Diario de la Familia, Ecos de las Damas, La Lucha, EL Pueblo, El Triunfo, La Unión Constitucional. Junto con Gutiérrez Nájera y José Asunción Silva fue uno de los iniciadores del movimiento modernista. Tradujo poemas en prosa de Baudelaire.

Murió el 21 de octubre de 1893 cuando solo contaba con treinta años de edad.  Con apenas treinta años. Hoy lo recordamos en su representación genuina del romanticismo como valuarte de la cultura cubana.