Plaza de la revolución

Plaza de la revolución
Plaza de la revolución
Mostrando entradas con la etiqueta josé marti. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta josé marti. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de mayo de 2014

Martí: De cara al sol se levantó para siempre


José MartiPor Armando Fernández Martí                         
        
Santiago de Cuba, 19 may.— No hay hombres inmortales y una bala puede acabar con una vida en un instante, pero lo que no podrán todos los arsenales del mundo es mater las ideas de aquellos que han sembrado en el corazón de sus pueblos el amor a la libertad y la justicia a las que tienen derecho todos los que nacen y viven sobre la tierra.

José Martí es uno de esos hombres inmortales por sus ideas porque a él debemos los cubanos  el haber aprendido que el hombre que se conforma con obedecer leyes injustas, no es un hombre honrado y el que tenga patria la honre, y el que no, que la conquiste.

No se conformaba Martí sólo con la prédica, pues no creía justo y honesto mandar a otros a morir por la libertad si nunca se había estado al frente de la caballería y sentir el olor a pólvora penetrar por la nariz. “Yo evoqué la guerra –decía-, y mi responsabilidad comienza con ella (…) Mi único deseo sería pegarme allí, al último tronco, al último peleador. Morir callado. Para mí ya es hora”

Y esa hora la llegó, el 19 de mayo de 1895 en Dos Ríos. A pesar de habérsele ordenado permanecer en el campamento, él no vaciló marchar también hacia el combate, sin importarle el peligro, ni lo que representaba su muerte para la Revolución.

Horas antes de caer había sentenciado: "Se desaparecer, pero no desaparecerá mi ejemplo". De cara al sol se levantó entonces para siempre.

119 años después y como cada 19 de mayo el pueblo va hasta su tumba para ponerle encima un ramo de flores y jurar ante la bandera que la cubre, que la libertad y la independencia con las que él soñara y que nos enseñó a conquistar, son hoy realidades de la Patria donde él siempre está presente, no en el mármol lúgubre y frío de una estatua, sino en el quehacer diario explosivo y de fuego de su Revolución que como un volcán esparce las cenizas de su ejemplo por todo el mundo. Honrar Honra.

Martí: De cara al sol se levantó para siempre


José MartiPor Armando Fernández Martí                         
        
Santiago de Cuba, 19 may.— No hay hombres inmortales y una bala puede acabar con una vida en un instante, pero lo que no podrán todos los arsenales del mundo es mater las ideas de aquellos que han sembrado en el corazón de sus pueblos el amor a la libertad y la justicia a las que tienen derecho todos los que nacen y viven sobre la tierra.

José Martí es uno de esos hombres inmortales por sus ideas porque a él debemos los cubanos  el haber aprendido que el hombre que se conforma con obedecer leyes injustas, no es un hombre honrado y el que tenga patria la honre, y el que no, que la conquiste.

No se conformaba Martí sólo con la prédica, pues no creía justo y honesto mandar a otros a morir por la libertad si nunca se había estado al frente de la caballería y sentir el olor a pólvora penetrar por la nariz. “Yo evoqué la guerra –decía-, y mi responsabilidad comienza con ella (…) Mi único deseo sería pegarme allí, al último tronco, al último peleador. Morir callado. Para mí ya es hora”

Y esa hora la llegó, el 19 de mayo de 1895 en Dos Ríos. A pesar de habérsele ordenado permanecer en el campamento, él no vaciló marchar también hacia el combate, sin importarle el peligro, ni lo que representaba su muerte para la Revolución.

Horas antes de caer había sentenciado: "Se desaparecer, pero no desaparecerá mi ejemplo". De cara al sol se levantó entonces para siempre.

119 años después y como cada 19 de mayo el pueblo va hasta su tumba para ponerle encima un ramo de flores y jurar ante la bandera que la cubre, que la libertad y la independencia con las que él soñara y que nos enseñó a conquistar, son hoy realidades de la Patria donde él siempre está presente, no en el mármol lúgubre y frío de una estatua, sino en el quehacer diario explosivo y de fuego de su Revolución que como un volcán esparce las cenizas de su ejemplo por todo el mundo. Honrar Honra.

lunes, 19 de marzo de 2012

México entrega a Cuba acta matrimonial de Héroe Nacional José Martí

Autor :PL

Dos copias fascimilares de alta calidad del acta matrimonial del Héroe Nacional cubano, José Martí, fueron entregadas ayer en la Catedral de México a Manuel Aguilera, embajador de La Habana en esta capital.

En la ceremonia, realizada en el Altar de los Reyes de la Arquidiócesis capitalina, el arzobispo Primado de México, Norberto Rivera, dio el importante documento histórico en el que consta que Martí contrajo nupcias allí con Carmen Zayas-Bazán el 20 de diciembre de 1877.

Aprecio mucho este gesto sincero de amistad que nos ha llenado de emoción, expresó a Prensa Latina, el diplomático, quien reiteró que el gesto es además otra muestra de la hermandad que existe entre los pueblos de Cuba y México.

Comentó igualmente que le deseó al cardenal Rivera "mucho éxito en la visita de Su Santidad a México (del 23 al 26 de marzo) y él a su vez manifestó lo mismo respecto a la visita del Papa a nuestro país (26 al 29)".

De otro lado, Carlos Villa Roiz, subdirector de Información del Arzobispado Primado de México, añadió que la búsqueda se produjo a partir de un comentario del embajador Aguilera y "enseguida el Cardenal pidió que se localizara el documento".

"Así lo hicieron en el Archivo Histórico, hasta que hace unos días fue hallado y lo comunicamos", dijo.

Se sacaron dos copias, una para entregarla al Embajada y otra, a solicitud del Cardenal, para el presidente Raúl Castro, acotó Villa Roiz.

José Martí (28 de enero de 1853-19 de mayo de 1895) llegó a Veracruz a principios de 1875. Se casó con Carmen Zayas-Bazán (Puerto Príncipe, Camagüey, 29 de mayo de 1856-La Habana, 15 de enero de 1928) en la Ciudad de México ante don Ambrosio de Lara, cura interino de la iglesia.

El padre de Carmen, don Francisco, ya viudo, optó por emigrar con su familia a este país en 1871. Ella conoció al joven Martí en la casa del mexicano Ramón Guzmán, en febrero de 1875.

Marcado con el número 27, el libro de matrimonios dejó sentada la unión de José, de 24 años de edad, y Carmen, de 21, lo que luego se festejó en el hogar del amigo Manuel Mercado.

Los recién casados viajaron a Acapulco y después a Guatemala, donde residieron hasta el 27 de julio de 1878, fecha en que, de tránsito por Honduras, partieron hacia la capital antillana.