Plaza de la revolución

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miércoles, 19 de diciembre de 2018

Caida en combate de Pablo de la Torriente

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 19 dic.— El 19 de diciembre de 1936, hace hoy 82 años, murió en combate en las cercanías de Madrid, en España, el prestigioso intelectual cubano-puertorriqueño, Pablo de la Torriente Brau, quien se había incorporado a la guerra civil española como combatiente internacionalista contra el fascismo que subyugaba a esa nación europea.

“Me voy a España (…) a ver un pueblo en lucha. A conocer héroes”, le había escrito Pablo a la familia antes de viajar desde Nueva York hacia el país ibérico como corresponsal de guerra en el frente de Guadarrama. Sin embargo, más que reportar los hechos desde allí, él se convirtió en protagonista de esta lucha, siendo también uno de sus héroes.

Pablo de la Torriente llegó a ser Comisario Político de la Décima Brigada Mixta, que agrupaba a combatientes de diversas naciones del mundo, entre ellos cientos de latinoamericanos que viajaron a España para defender la república del fascismo y liberar a la humanidad de ese mal, que para esta época amenazaba con extenderse por toda Europa.

El 19 de diciembre de MIL 936 en las afueras de Madrid, en la carretera de Coruña, Pablo encontró la muerte durante la batalla de la niebla y su cadáver fue encontrado ese día en una trinchera del lugar conocido por los Cerros de Majadahonda, cuando acababa de cumplir 35 años de edad.

Inicialmente, de la Torriente Brau fue enterrado en el cementerio de Chamartín de la Rosa y luego trasladado a Barcelona. El 19 de 2013 en el cementerio madrileño de Fuencarral fue develada una tarja en recordación de la caída de Pablo de la Torriente Brau y en homenaje a los 1412 cubanos que lucharon al lado de la república española entre 1931 y 1939, siendo el país de mayor extranjero de mayor participación en ese conflicto.

Los cubanos llegaron a España por diferentes vías y formaron parte de la Brigada Internacional Abraham Lincoln. 130 de ellos alcanzaron grados de oficiales y la edad de la mayoría oscilaba entre 25 y 27 años.

De los 1412 cubanos internacionalistas participantes en la guerra civil española, más de cien murieron combatiendo, entre ellos Pablo de la Torriente Brau. Al cumplirse hoy el 82 aniversario de su muerte en su figura recordamos a todos los que entregaron sus vidas luchando contra el tenebroso fascismo, que tanto dolor le causaría a la humanidad.

martes, 19 de diciembre de 2017

Pablo de la Torriente, caído en tierras españolas

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 19 dic.— Al soldado desconocido cubano, caído en la lucha antifascista en España, el poeta Miguel Hernández dedicó estos versos: "Nunca se pondrá el sol sobre tu frente,/ heredará tu altura la montaña/ y tu valor el toro del bramido. / De una forma vestida de preclara, has perdido las plumas y los besos,/ con el sol español puesto en la cara/ y el de Cuba en los huesos"

Y esos versos puede haberlos inspirado ese cubano que un día marchó a tierras españolas cumpliendo un sagrado deber internacionalista y que el 19 de diciembre de 1936 fue encontrado muerto en un barranco del cerro madrileño de Majadahonda, con un balazo en el pecho que le atravesó el corazón.

Ese soldado desconocido cubano tenía su nombre y apellidos: Pablo de la Torriente Brau, quien habiendo nacido en Puerto Rico el 12 de diciembre de 1901, pasó su niñez y adolescencia en Santiago de Cuba, de donde le vino tempranamente la rebeldía.

Por eso y a pesar de sus extraordinarias condiciones como periodista y escritor, no vaciló en incorporarse a la lucha contra el régimen tirano de Gerardo Machado, por lo cual fue a presidio en Isla de Pinos, lo que le permitió narrar en algunas de sus obras la terrible odisea de los que de una u otra forma eran enviados a ese llamado "Presidio Modelo"

Como periodista y escritor dejó numerosas crónicas, relatos y cuentos que todavía son reflejo exacto de la Cuba del General Machado y también de la primera dictadura del General Batista.

Refiriéndose a sus condiciones como intelectual y revolucionario, su amigo Raúl Roa lo llamó "un huracán de vida" y dijo que era, "el mejor talento frustrado de la Generación del Treinta"

Obligado a marchar a un amargo exilio, en Estados Unidos, Pablo de la Torriente Brau viajó a España en MIL 936 como corresponsal de la Revista "New Messer" y del periódico mejicano "El Machete", funciones que cumplió pero también la de su deber como voluntario antifascista.

Al encontrar la muerte en el cerro madrileño de Majadahonda el 19 de diciembre de 1976, Pablo de la Torriente Brau recién había cumplido los 35 años de edad. Setenta y cuatro años después es justo que le recordemos con el epitafio que entonces le dedicó el poeta español, Miguel Hernández: "No temáis que se extinga su sangre sin objeto, porque este es de los muertos que crecen y se agrandan aunque el tiempo devaste su gigante esqueleto".