Plaza de la revolución

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viernes, 14 de diciembre de 2018

Ana Betancourt abanderada de la emancipación de la mujer

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 14 dic.— Hoy 14 de diciembre se cumplen 186 años del natalicio en 1832, en Puerto Príncipe, hoy Camagüey, de la ilustre patriota Ana Betancourt, precursora de la lucha por la emancipación de la mujer en Cuba.

A los 22 años Ana se casó con Ignacio Mora y el 4 de diciembre de 1868 siguió a su esposo a la manigua redentora escuchando los clamores de la independencia lanzados por Carlos Manuel de Céspedes en La Demajagua casi dos meses atrás.

El 14 de abril de 1869, en el poblado de Guáimaro, donde se celebraba la Asamblea Constituyente de la República en Armas, la voz enérgica de Ana Betancourt se alzó para reclamar el verdadero lugar que debían ocupar las mujeres.

Entonces dijo: “La mujer cubana en el rincón oscuro y tranquilo del hogar esperaba paciente y resignada esta hora hermosa en que una Revolución nueva rompa su yugo y le desate las alas (…) ¡Llegó el momento de libertar a la mujer!”

El iniciador de la gesta independentista Carlos Manuel de Céspedes presente en la asamblea y que después sería el Presidente de la República en Armas, comentó sobre lo dicho por la valiente camagüeyana: que ella se había ganado un lugar en la historia porque adelantándose a su siglo pidió en Cuba la liberación de la mujer.

Años después José Martí describiría la belleza épica de aquel momento así: “Ana Betancourt anuncia que el fuego de la libertad y el ansia del martirio no calientan con más viveza el alma del hombre que la de la mujer cubana”

Después de la Asamblea de Guáimaro Ana y su esposo Ignacio marcharon nuevamente a la manigua, pero en julio de 1871 ambos fueron hechos prisioneros, pero debido a una estratagema de la mujer su cónyuge logró escapar. Un oficial le pidió a Ana que escribiera a su esposo para que se entregara, pero ella le respondió: “Prefiero ser la viuda de un hombre de honor, que la esposa de un hombre sin dignidad y mancillado”

El 7 de febrero de 1901 Ana Betancourt falleció en Madrid, España, a la edad de 69 años. Sus restos fueron trasladados a Cuba en 1968.

Desde entonces descansan en la tierra que la vio nacer donde una Revolución nueva rompió el yugo que ataba a las mujeres y desató sus alas, haciéndola libre para siempre.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Ana Betancourt: Proclamó la redención de la mujer cubana

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 7 feb.— Cuentan que en el oscuro y frío atardecer del 7 de febrero de 1901, en Madrid, España, cerró sus ojos para siempre la insigne patriota camagüeyana Ana Betancourt,  pionera de la emancipación de la mujer en Cuba y a quien la historia estará siempre obligada a recordar.

Había nacido en diciembre de 1932, en Puerto Príncipe, hoy Camagüey, se casó a los 22 años de edad con Ignacio Mora, uno de los primeros camagüeyanos en abrazar la lucha independentista, a quien unos meses después se le incorporaría la esposa, perseguida por los españoles dada su colaboración por a causa.

En Guáimaro, el 14 de abril de 1969, durante la Asamblea Constituyente que proclamó la República en Armas y su primera Constitución, se escuchó la oratoria vibrante de Ana Betancourt para decir: "La mujer cubana en el rincón oscuro y tranquilo del hogar espera paciente y resignada esta hora hermosa en que una Revolución nueva rompa su yugo y le desate las alas (…) ¡Llegó el momento de libertar a la mujer!"

Carlos Manuel de Céspedes presente en esa reunión comentó admirado cómo aquella mujer se había ganado un lugar en la historia, porque adelantándose a su siglo, había pedido en Cuba la emancipación de la mujer.

Después del incendio de Guáimaro, el matrimonio marchó a  la manigua y fue hecho prisionero en julio de 1871, pero una estratagema de Ana permitió que el esposo escapara. Entonces las autoridades coloniales le propusieron a la mujer que escribiera a Ignacio para que se entregara, a lo que la heroína camagüeyana respondió: "Prefiero ser la viuda de un hombre de honor, que la esposa de un hombre sin dignidad y mancillado".

Días después Ana Betancourt logró escapar de la prisión escondiéndose en La Habana, donde fue detestada y obligada al destierro. Viajó por varios países, sufrió privaciones y conoció de la muerte de su marido Ignacio Mora, fusilado por los españoles. Se asentó finalmente en Madrid donde falleció el 7 de febrero de 1901 lejos de su patria, en esos momentos intervenida por Estados Unidos país al que ella llamó un día: "Los perros yanquis que nos hacen todo el mal que pueden".

Por gestión de Celia Sánchez Manduley, en 1968 los restos de Ana Betancourt fueron trasladados a Cuba y depositados en el Panteón de las Fuerzas Armadas en el cementerio habanero. Desde el 10 de abril de 1982, descansan para siempre en un mausoleo erigido en la ciudad de Camagüey que la vio nacer y crecer para la historia.