
Por Claudia González Catalán
Santiago
de Cuba, 5 mar.— La historia de Cuba casi siempre nos sorprende con sus
incógnitas. Preguntamos a varias personas si habían escuchado hablar
alguna vez de María Antonia Figueroa, pero las respuestas fueron
imprecisas. No obstante, siempre volvemos a los antiguos lugares donde
se gestó el triunfo. En la calle Carnicería de la Ciudad Héroe, una
tarja marca el lugar preciso. En la casa número 315 vivió María Antonia
Figueroa.

Impresionada
por el valor, honradez y madurez extrema de Fank País, fue ella quien
lo recomendó ante Fidel Castro como la persona adecuada para la jefatura
de acción del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en Oriente. Y fue
precisamente en ese sitio donde Frank, junto a otros combatientes,
conoció las indicaciones del líder máximo para su incorporación a la
dirección del Movimiento.
Santiaguera por nacimiento y por
entrega fue María Antonia Figueroa. “La Doctora”, como la conocían en el
argot clandestino, no es la María Antonia de las leyendas o la
imaginería popular.

Trascendente
por su colaboración en la lucha revolucionaria y por su magisterio,
heredados de la destacada combatiente Cayita Araujo, su madre. María
Antonia es la mujer que logró salvar la vida a seis combatientes luego
del asalto al Cuartel Moncada; tesorera del Movimiento 26 de Julio en
Oriente y colaboradora voluntaria de Celia Sánchez después del triunfo
revolucionario.
La tarja en la casa 315 de la calle Carnicería es
una invitación a una pausa en el andar cotidiano para reverenciar a las
grandes mujeres de la historia patria.
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