Plaza de la revolución

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miércoles, 19 de julio de 2017

Asesinato del soldado fronterizo Ramón López Peña

Por Armando Fernández Martí

Santiago de Cuba, 19 juL.— A las 7 y 7 minutos de la tarde-noche del 19 de julio de 1964 el proyectil de un disparo hecho desde la parte norteamericana de la base naval de Guantánamo, penetró por la aspillera de la posta cubana número 44 y cegó la vida del soldado fronterizo Ramón López Peña, que cubría la guardia frente al enemigo imperialista.

López Peña era natural de Puerto Padre en la provincia de Las Tunas y al morir todavía no había cumplido 18 años de edad. Llegó al Batallón Fronterizo procedente de otra unidad de las FAR donde fue seleccionado para esa honrosa misión por su destacada actitud, seriedad y valentía de joven revolucionario.

Precisamente esos méritos le valieron para que cuatro días antes de morir, el 15 de julio de 1964, fuera elegido como joven ejemplar al iniciarse la constitución de la Unión de Jóvenes Comunistas en las FAR, que comenzara por ese glorioso batallón.

Ramón López Peña se convirtió así en el primer mártir de la Brigada Fronteriza y después de su muerte, simbólicamente, el entonces Comandante Raúl Castro Ruz, entregó a su padre el carnet de la UJC, como reconocimiento a la firmeza con que el joven defendió la soberanía de la patria.

El cadáver del soldado fronterizo Ramón López Peña fue velado en un primer momento en el antiguo ayuntamiento de Santiago de Cuba, donde el pueblo indómito acudió masivamente a rendirle el merecido homenaje. Posteriormente, fue trasladado a su natal Puerto Padre, en la provincia de Las tunas, donde recibió sepultura.

Casi dos años después de su muerte, otro soldado fronterizo Luis Ramírez López también fue ultimado por un balazo procedente del interior de la base norteamericana. Allí fueron asesinados además dos civiles cubanos, el chofer Rubén López Sabariego y el pescador Rodolfo Rosell. 

53 años después del asesinato del soldado fronterizo Ramón López Peña, su ejemplo permanece vivo entre los jóvenes que generación tras generación han cumplido su deber militar en la gloriosa brigada de la Frontera Orden Antonio Maceo, presta siempre a defender la soberanía de la patria en la primera línea de combate frente al odioso enemigo imperialista yanqui.

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